La bacha de la cocina concentra una parte importante del trabajo cotidiano del hogar. Por allí pasan alimentos, utensilios y platos, así que con el uso frecuente es normal que aparezcan manchas, residuos y olores difíciles de quitar
Una fórmula simple para la limpieza diaria
Entre los trucos caseros más conocidos está el uso de limón y sal gruesa. La mezcla se valora por ser fácil de preparar, accesible y útil para complementar la limpieza habitual sin recurrir a productos fuertes
El limón aporta un aroma fresco que ayuda a mejorar la sensación de limpieza en la cocina. La sal gruesa, en tanto, funciona como un abrasivo suave que facilita la remoción de suciedad adherida en la superficie
Juntas, estas dos sustancias pueden ayudar a despegar manchas superficiales y a limpiar zonas donde suelen acumularse residuos, como los bordes, las esquinas o el área cercana al desagüe
En superficies de acero inoxidable, además, esta práctica puede colaborar con la recuperación del brillo cuando hay marcas de agua o restos acumulados
Cómo aplicarlo
El procedimiento es sencillo: se corta un limón al medio, se cubre la parte expuesta con sal gruesa y se frota la bacha con movimientos circulares suaves
Después, hay que enjuagar con abundante agua y secar con un paño limpio para evitar nuevas marcas de humedad