La reacción de los bancos al nuevo esquema para impulsar el crédito hipotecario fue, en general, favorable. Sin embargo, en el sector predomina la prudencia: las entidades quieren conocer la reglamentación completa antes de definir si participarán desde la primera licitación y cómo trasladarán esos fondos a sus líneas de préstamos
El programa anunciado por el Gobierno prevé que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad destine dos billones de pesos a depósitos a plazo fijo en bancos, mediante licitaciones. Esos recursos deberán canalizarse a créditos hipotecarios para primera vivienda, con una tasa máxima de UVA + 7,5%, un plazo mínimo de 15 años, un tope de 150.000 UVA y un plazo de 90 días para colocar los fondos
Una señal positiva para el sistema
Desde la Asociación de Bancos de la Argentina destacaron que la medida ayuda a sostener la oferta de hipotecas y aporta un rendimiento real positivo para el FGS. También valoraron que el mecanismo de subastas introduce transparencia y competencia entre entidades
En el sector privado, la lectura es similar, aunque más cautelosa. Varias entidades prefieren esperar la letra chica antes de comprometerse. Otras reconocen que la iniciativa va en la dirección correcta, pero todavía están en etapa de análisis interno
Supervielle remarcó que el desarrollo del crédito hipotecario requiere fuentes de fondeo de más largo plazo y señaló que este tipo de herramientas puede impulsar la reactivación económica, ampliar el acceso a la vivienda y dinamizar la construcción. Banco Hipotecario, por su parte, consideró que cualquier política que amplíe el fondeo de largo plazo puede traducirse en más préstamos y, eventualmente, en tasas más bajas
El problema de fondo sigue siendo el plazo
La medida apunta a uno de los principales límites del sistema financiero argentino: los bancos suelen captar depósitos a muy corto plazo y prestan para viviendas durante 20, 25 o 30 años. Esa diferencia genera un descalce que frena la expansión sostenida del crédito
Los depósitos del FGS, que podrían extenderse hasta cinco años, mejoran esa ecuación, pero no la resuelven por completo. Para las entidades, se trata de un avance relevante porque ofrece una fuente de fondos más previsible y reduce parte del riesgo asociado al financiamiento hipotecario
Aun así, los bancos advierten que el otro gran obstáculo es la capacidad de pago de los hogares. Para que el esquema funcione, debe existir una demanda con ingresos estables y cierta previsibilidad laboral
Qué puede pasar con las tasas
Los créditos financiados con estos recursos no podrán superar UVA + 7,5%. Para algunas entidades, ese nivel ya está dentro de sus ofertas actuales. Para otras, el programa podría implicar la creación de un producto específico para primera vivienda, financiado con el dinero adjudicado por el FGS y ajustado a ese tope
Eso no necesariamente obligará a bajar todas las tasas del sistema, pero sí podría aumentar la competencia entre bancos y presionar sobre el resto de las líneas hipotecarias
Otro punto clave es el plazo de 90 días para colocar los fondos. Esa condición sugiere que las primeras licitaciones podrían concentrarse en los bancos que ya tienen carpetas avanzadas. El resto podría esperar, ajustar sus tasas y luego salir a competir
En síntesis, el nuevo esquema aparece como un impulso concreto para el mercado hipotecario, aunque su impacto final dependerá de la reglamentación, de la respuesta de los bancos y de que la demanda acompañe con capacidad real de acceso al crédito