Anna Restaurante de Campo, ubicado en Castelli, Chaco, fue elegido ganador de la octava edición del Prix Baron B - Édition Cuisine, considerado uno de los reconocimientos más relevantes de la gastronomía argentina
El proyecto liderado por Alina Ruiz se impuso frente a los otros finalistas: Alcanfor, de Villa Crespo, y Crujiente, de Ushuaia
Cocina sin carta y con lo que da el día
En su presentación, Ruiz explicó que el restaurante trabaja sin menú fijo desde 2009 y que cocina a partir de los productos disponibles cada jornada. El plato con el que participó fue un lingote de cabrito con chafaina
La propuesta se sostiene en la Finca Don Miguel, donde la familia produce parte de los ingredientes que utiliza. La huerta, los corrales y el monte nativo ordenan una cocina de estación que combina técnicas contemporáneas con prácticas de ganadería regenerativa y aprovechamiento integral de los alimentos
El plato presentado en la final fue maridado con Baron B Brut Nature
Qué evaluó el jurado
El jurado estuvo presidido por Mauro Colagreco e integrado por Gonzalo Aramburu, Dolli Irigoyen y Gabriel Oggero. Los participantes debían presentar su proyecto con una mirada sustentable y acompañarlo con un plato representativo, maridado con una de las variedades de Baron B
El premio incluye un corcho bañado en oro realizado por el orfebre Juan Carlos Pallarols y una pasantía en el restaurante Mirazur, en Francia, junto a Colagreco. El ganador y los dos finalistas también reciben una suma de dinero
Los otros finalistas
Alcanfor, del barrio porteño de Villa Crespo, llevó a la final una propuesta de cocina circular centrada en productos de estación, vínculo directo con pequeños productores, compostaje, reutilización de excedentes y reducción de plásticos. Su plato fue un cordero grillado con milhojas de repollo, puré de cebolla caramelizada, naranjas quemadas y demi-glace de cordero
Crujiente, desde Ushuaia, presentó una experiencia a puertas cerradas pensada por Leandro Gimenez y Camila Fernandez. Con apenas catorce cubiertos por servicio, el proyecto trabaja con productos locales, pesca responsable, fermentaciones y conservas. Su plato final, llamado “Costa y Huerta”, reunió mejillones de banco, papines locales, garum de róbalo y salicornia