Un relevamiento federal sobre mamógrafos en la Argentina volvió a poner bajo la lupa una desigualdad persistente en el acceso a un estudio clave para detectar el cáncer de mama. El informe contabilizó 1498 equipos en las provincias, aunque la mayoría está en el sistema privado y sin un registro público que permita conocer con precisión dónde se ubican y cómo se usan

En el sistema público, el panorama es más crítico: de 404 mamógrafos relevados, uno de cada tres presenta desperfectos técnicos. Además, más de la mitad está subutilizada y el 60% de los que funcionan no recibe mantenimiento regular o solo se revisa cuando se descompone

La capacidad está concentrada

El mapa elaborado con información de 23 de las 24 jurisdicciones muestra zonas sin cobertura y, por lo tanto, traslados largos para acceder a una mamografía. Diez provincias concentran cerca del 80% de la capacidad instalada: Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Ciudad de Buenos Aires, Neuquén, Entre Ríos, Río Negro, Mendoza, Corrientes y Tucumán

También se observa que el 73% de los equipos está en centros vinculados con obras sociales o prepagas. En el sistema público, en cambio, el 81% de los mamógrafos instalados en hospitales, centros de atención o unidades móviles está operativo

Problemas de uso y de gestión

El relevamiento advierte que el 42% de los equipos del sistema público funciona menos de seis horas por día y que más de la mitad realiza menos de 100 mamografías mensuales, por debajo de lo esperado. A eso se suma que el 34% de las instituciones no cuenta con historia clínica digital

Otro dato sensible es que el 50% de los servicios no utiliza el Sistema de Información de Tamizaje, una herramienta que permite seguir a los pacientes dentro del sistema de salud. Según el informe, todavía hay lugares donde ni siquiera se pueden cargar imágenes

Más tecnología, pero criterios dispares

El estudio también muestra avances parciales: uno de cada cuatro mamógrafos del sistema público es de última generación, incorporado entre 2020 y 2024, y el 66% de los lugares que realizan mamografías cuenta con habilitaciones y controles de calidad

Sin embargo, persisten diferencias entre provincias en la edad de inicio, la frecuencia y los requisitos para el estudio. En mujeres sin antecedentes, algunas jurisdicciones lo indican desde los 40 y otras desde los 50, con rangos que llegan hasta los 69, 70 o 75 años. La recomendación nacional vigente es entre los 50 y 69 años

Recursos humanos y red de derivación

En cuanto al personal, siete de cada diez estudios son informados por médicos especialistas en diagnóstico por imágenes y el 53% de las instituciones cuenta con licenciados en bioimagen. Aun así, el 49% de los servicios tiene técnicos que rotan entre distintas áreas, lo que afecta la dedicación exclusiva

El relevamiento también detectó 157 lugares con infraestructura suficiente para cargar mamografías en formato digital, aunque su uso todavía es limitado. Para los equipos responsables del mapa, ese punto abre una posibilidad concreta de mejora sin grandes inversiones: activar una capacidad ya instalada para facilitar segundas lecturas, consultas a distancia y auditoría clínica

De acuerdo con el Programa Nacional de Control del Cáncer de Mama, cada año se registran unos 22.000 nuevos diagnósticos, lo que refuerza la necesidad de ordenar recursos, unificar criterios y ampliar la cobertura efectiva para llegar a tiempo con la detección