Los incendios que avanzan por Europa este verano no solo consumen bosques y pastizales: también están removiendo un peligro latente bajo la superficie, con bombas y minas de la Primera y la Segunda Guerra Mundial que siguen activas en distintos puntos del continente
El calor expone un legado explosivo
En varios países se registraron detonaciones de municiones antiguas durante los incendios, entre ellos Francia, Bélgica, Alemania y los Países Bajos. En un caso, un equipo especializado fue enviado a revisar un bosque amenazado por las llamas cerca de una zona de combates intensos de 1944
Especialistas advierten que el cambio climático está alterando las condiciones que durante décadas mantuvieron enterradas estas armas. Las temperaturas altas, la sequía, la baja humedad y el viento crean un escenario propicio para el fuego, mientras que las llamas también eliminan la vegetación que ocultaba restos bélicos
Viejos campos de batalla, nuevo riesgo
En el este de Bélgica, en la provincia de Lieja, autoridades locales informaron detonaciones esporádicas en una zona afectada por el fuego. No hubo brigadistas en peligro, pero el área recuerda un pasado marcado por trampas, bombas y minas distribuidas en bosques de turba durante la Segunda Guerra Mundial
En la región de High Fens, donde se libraron combates vinculados a la Batalla de las Ardenas, el incendio avanza sobre un terreno que también fue escenario de otros enfrentamientos. Muy cerca están Elsenborn Ridge y el bosque de Hürtgen, donde la guerra dejó una larga estela de muertos y explosivos sin estallar
Un problema que persiste en Bélgica y más allá
En Bélgica, las llamadas por hallazgos de explosivos son frecuentes. Cada año, el servicio especializado responde a más de 3.000 pedidos y retira entre 200 y 250 toneladas de municiones de ambas guerras mundiales
El problema no se limita a las llamas. La sequía también está dejando al descubierto armas antiguas al bajar el nivel de ríos y lagos. En Eslovaquia aparecieron dos minas navales en el Danubio; en Hungría, una bomba obligó a cerrar un puente en Budapest; y en Alemania, el descenso del Rin también reveló un artefacto de la Segunda Guerra Mundial
Un pasado que vuelve con el clima
Investigadores sostienen que estos episodios muestran cómo el clima está reactivando restos de conflictos que habían quedado ocultos durante décadas. Donde antes reinaban suelos estables y lluvias previsibles, hoy el calor y la falta de agua están alterando el equilibrio y sacando a la superficie un legado explosivo
En medio de los incendios, Europa no solo enfrenta una emergencia ambiental: también revive las consecuencias físicas de sus guerras pasadas