La superficie de los océanos del mundo registró el fin de semana su temperatura más alta desde que hay mediciones, con 21,1 °C el viernes y el sábado. El calentamiento, advierten especialistas, podría continuar en los próximos meses y sumar presión sobre la vida marina y los ecosistemas terrestres

Un récord impulsado por El Niño y el calentamiento global

El aumento se vincula con un fenómeno de El Niño que sigue fortaleciéndose y con el calentamiento de largo plazo provocado por la actividad humana. La marca superó por poco el registro previo, establecido en marzo de 2024

Desde el servicio climático europeo que monitorea estas variaciones señalaron que el océano refleja una señal clara de estrés en el sistema climático. También advirtieron que el mar caliente altera las condiciones de la atmósfera y multiplica los riesgos en tierra firme

Más calor, menos oxígeno y mares más ácidos

Cuando el océano se calienta, el agua retiene menos oxígeno y se vuelve más ácida. Ese cambio afecta a las industrias que dependen de los recursos marinos y también modifica corrientes y patrones meteorológicos

El resultado puede ser un refuerzo de las tormentas, con lluvias más intensas y marejadas más fuertes. Además, el calor del mar reduce el alivio nocturno en zonas costeras y agrava las olas de calor

Corales, anchoas y cadenas alimentarias bajo presión

Entre los impactos más visibles está el daño a los corales y el riesgo de colapso de pesquerías clave. La actual población de corales sensibles al calor es apenas una fracción de la observada en la década de 1990, aunque algunas especies más resistentes muestran cierta adaptación

Los científicos también alertan por la pesquería de anchoas de Perú, la más grande del mundo. Estas poblaciones suelen desplomarse en episodios de El Niño, y el escenario actual eleva esa posibilidad. Si las anchoas disminuyen, se resiente toda la cadena alimentaria que depende de ellas, desde peces mayores hasta aves marinas y actividad humana

Una señal temprana de un ciclo más duro

Normalmente, la temperatura media de la superficie oceánica alcanza su pico hacia marzo y abril. Esta vez, el récord llegó en agosto, lo que hace pensar que el calentamiento puede prolongarse hasta que El Niño alcance su máximo, previsiblemente entre noviembre y enero

Para varios especialistas, el dato deja una advertencia clara: el océano ya no está funcionando dentro de parámetros normales. Y, mientras siga siendo el gran regulador térmico del planeta, sus anomalías anticipan un escenario más exigente para la seguridad alimentaria, la economía y la vida marina

Más medusas en aguas cálidas

Otro efecto esperado es la expansión de especies que toleran mejor el calor, como las medusas. Con aguas más cálidas frente a Europa y en otras regiones, los expertos prevén que puedan aparecer con mayor frecuencia