NUEVA YORK.– Luigi Mangione se declaró culpable este viernes de los dos cargos federales que enfrentaba por el asesinato de Brian Thompson, director ejecutivo de UnitedHealthcare, y reconoció por primera vez que planeó y ejecutó el crimen
“Viajé a Nueva York con la intención de dispararle a Brian Thompson. Le disparé al señor Thompson en Manhattan y murió”, dijo ante la jueza federal Margaret Garnett mientras leía una declaración preparada en la corte de Manhattan
El hombre de 28 años explicó que, tras años de sufrir dolores de espalda, supo que UnitedHealthcare celebraría una conferencia de inversores en Nueva York. A partir de ese dato, afirmó, investigó en internet y utilizó una impresora 3D para fabricar parte del arma usada en el ataque
Un giro en su estrategia
La admisión marcó un cambio brusco en la postura de Mangione, que hasta ahora se había declarado inocente y había cuestionado la existencia de dos procesos por el mismo hecho: uno federal y otro estatal
Durante la audiencia, su abogada informó inicialmente que estaba dispuesto a aceptar la culpabilidad. Luego, la jueza le hizo preguntas para verificar que comprendiera las consecuencias y que su decisión fuera voluntaria. Finalmente, Mangione admitió su responsabilidad en los dos cargos federales de acoso que derivaron en la muerte de Thompson
Esos delitos, acoso interestatal con resultado de muerte y acoso mediante el uso de instalaciones interestatales con resultado de muerte, pueden ser penados con cadena perpetua sin libertad condicional. La sentencia será fijada más adelante
El caso que conmocionó a Estados Unidos
Thompson, de 50 años, fue asesinado a tiros el 4 de diciembre de 2024 frente a un hotel de Manhattan, cuando se dirigía a la conferencia anual de inversores de UnitedHealth Group. Mangione fue detenido cinco días después en un McDonald’s de Altoona, Pensilvania, tras una intensa búsqueda policial
Hasta este viernes, el acusado había evitado reconocer formalmente el homicidio. En la audiencia, sin embargo, lo admitió de manera explícita y lo repitió con una frase contundente: “Le disparé al señor Thompson en Manhattan y murió”
La confesión se produjo frente a familiares de Thompson, en una sala colmada de periodistas, público y simpatizantes del acusado
Entre las pruebas que los fiscales podían presentar figuran una pistola fabricada en parte con impresión 3D, un cuaderno con presuntas referencias a su intención de matar a un ejecutivo de una aseguradora y registros que, según la acusación, muestran que usó autobuses, internet, autopistas interestatales y un albergue de Nueva York para preparar el ataque
También quedó registrado en una cámara de seguridad el momento en que un hombre enmascarado disparó por la espalda contra Thompson. En las municiones aparecían las palabras “delay”, “deny” y “depose”, una aparente alusión a prácticas atribuidas a aseguradoras para demorar o rechazar reclamos
La pelea legal que sigue
La declaración de culpabilidad federal abre ahora una disputa decisiva sobre el proceso estatal que Mangione enfrenta en Nueva York por el mismo asesinato y otros cargos vinculados a armas
Ese juicio está previsto para el 8 de septiembre, pero su defensa podría pedir que se desestimen los cargos bajo las protecciones estatales contra la doble incriminación. Aun así, la anulación no sería automática: la fiscalía de Manhattan sostiene que los casos federal y estatal son jurídicamente distintos y se opondrá a cerrar la causa
La estrategia de la defensa ya había sufrido varios reveses. En enero, la jueza Garnett eliminó dos cargos federales, incluido uno que podía habilitar la pena de muerte, aunque permitió usar como evidencia los objetos hallados en la mochila del acusado al momento de su arresto
En junio, los abogados intentaron sumar una defensa psiquiátrica basada en una supuesta perturbación emocional extrema, pero luego desistieron. Mangione, graduado universitario y miembro de una familia acomodada de Maryland, se convirtió desde su detención en una figura seguida por sectores críticos del sistema de salud estadounidense
Su defensa recibió además más de 1,5 millones de dólares a través de una campaña online, mientras seguidores asistieron a sus audiencias con ropa verde y camisetas con la leyenda “FREE LUIGI”
Este viernes, sin embargo, el acusado cerró cualquier ambigüedad sobre su responsabilidad. Ante la jueza, dejó su confesión en una sola frase