BRASILIA.– Luiz Inácio Lula da Silva celebró el descubrimiento de petróleo cerca de la desembocadura del Amazonas y defendió la exploración de nuevas reservas en el norte de Brasil como una apuesta estratégica para el país. El anuncio se produjo en medio de fuertes cuestionamientos ambientales y a menos de dos meses de las elecciones presidenciales

Una nueva frontera energética

Petrobras informó el viernes el hallazgo de hidrocarburos a unos 180 kilómetros de la costa de Amapá, en una perforación exploratoria iniciada en octubre. El pozo forma parte del Margen Ecuatorial, una franja de unos 2.200 kilómetros que va desde Amapá hasta Rio Grande do Norte y que es vista como una posible nueva área petrolera

Durante un acto en Oiapoque, después de visitar una embarcación de Petrobras, Lula sostuvo que el descubrimiento tiene valor para el futuro del país y lo vinculó con la defensa de la soberanía nacional. Incluso mostró una pequeña botella con crudo y dijo que quería guardarla en una caja fuerte

Las estimaciones preliminares indican que el Margen Ecuatorial podría contener hasta 10.000 millones de barriles, con un valor potencial cercano a 3,8 billones de reales, unos 720.000 millones de dólares. Aun así, la empresa todavía no sabe cuánto petróleo tiene el pozo hallado y planea avanzar en otros tres sectores próximos

El costo ambiental bajo la lupa

La expansión petrolera reactivó las críticas de organizaciones indígenas y ambientalistas, que presentaron demandas contra el gobierno y Petrobras. Los planteos apuntan a la falta de consulta adecuada a las comunidades tradicionales, al riesgo de derrames y a una evaluación insuficiente de los impactos climáticos

Petrobras afirma que sus perforaciones no han provocado derrames. En paralelo, el Ministerio Público Federal pidió información sobre los riesgos ambientales vinculados a las nuevas exploraciones

Una señal también electoral

La discusión expone una tensión en la estrategia de Lula. Su gobierno ha defendido la transición gradual fuera de los combustibles fósiles y promovió esa posición en la COP30 realizada el año pasado en Pará, pero al mismo tiempo impulsa nuevas inversiones petroleras

El contexto político añade presión. Lula busca en octubre un cuarto mandato y enfrenta al senador Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. La visita a Amapá, con fuerte carga simbólica, fue interpretada como un mensaje hacia el norte del país, una región donde el mandatario ha recibido críticas

La escena también recordó otro momento de su carrera: la imagen del presidente con las manos cubiertas de petróleo evocó el gesto que hizo en 2008 tras el descubrimiento de grandes reservas frente al sudeste brasileño. Entonces gozaba de su mayor popularidad; hoy su nivel de aprobación y desaprobación aparece muy parejo

Según el politólogo Breno Rodrigues de Messias Leite, la aparición en Amapá apunta a reforzar la presencia de Lula en una zona clave del mapa electoral