En la isla brasileña de Itamaracá, una madre y su hija transformaron miles de desechos en una vivienda de siete ambientes hecha con criterios de reciclaje y reaprovechamiento

Edna Dantas, de 55 años, y Maria Gabrielly Dantas, de 27, utilizaron más de 8.000 botellas de vidrio, además de madera reciclada, palets reutilizados y tejas elaboradas con tubos vacíos de pasta de dientes

Una casa nacida de la reutilización

El proyecto surgió a partir de la acumulación de botellas en las playas de la isla y se fue desarrollando durante casi dos años. La construcción comenzó en plena pandemia y respondió al deseo de dar una segunda vida a materiales que suelen terminar como basura

La vivienda, bautizada como la Casa de Sal, también funcionó inicialmente como taller de costura mientras avanzaban las obras. Durante ese proceso enfrentaron dificultades vinculadas con la falta de un baño convencional y de recursos básicos

Un mensaje ambiental convertido en hogar

Para Dantas, reutilizar materiales forma parte de una forma de vida aprendida desde la infancia, cuando fabricaba juguetes con bambú y buscaba usos alternativos para lo que tenía a mano

La casa resume esa mirada: un intento concreto de mostrar que los residuos pueden convertirse en una solución constructiva y en una herramienta para reducir el impacto ambiental