LONDRES.- La nueva tensión entre la Argentina y el Reino Unido por las islas Malvinas desencadenó una fuerte pulseada política en Londres. La oposición responsabilizó al gobierno laborista de Andy Burnham por haber transmitido una imagen de fragilidad que, según sostiene, alentó a Javier Milei a endurecer su postura
Kemi Badenoch, líder conservadora, fue una de las voces más duras. Ligó las advertencias argentinas con la decisión británica de ceder la soberanía de las islas Chagos a Mauricio y sostuvo que ese movimiento dejó al Reino Unido expuesto a nuevas presiones sobre otros territorios de ultramar
Las críticas también llegaron desde otras figuras de la oposición. Robert Jenrick, exministro conservador hoy vinculado a Reform UK, afirmó que el actual gobierno está traicionando el sacrificio de los veteranos de la guerra de 1982
Priti Patel, exministra del Interior, calificó de indignantes las amenazas contra las petroleras y pidió una respuesta firme. A ese coro se sumaron dirigentes tories de menor rango, que acusaron al laborismo de debilidad e incompetencia
Las amenazas de Milei y su efecto económico
La controversia se intensificó después de que Milei afirmara en un mensaje televisado que hay condiciones favorables para la posición argentina. Allí anunció nuevas sanciones contra compañías petroleras que operan alrededor de Malvinas sin autorización de Buenos Aires, además de prometer un refuerzo de las capacidades militares argentinas en el Atlántico Sur y una aceleración de proyectos estratégicos en Tierra del Fuego
El impacto también alcanzó a los mercados. Las acciones de empresas vinculadas a la exploración petrolera en el área de Malvinas cayeron en Londres tras las advertencias argentinas de ampliar las sanciones