María Claudia Tarazona, viuda de Miguel Uribe Turbay, pidió al presidente electo Abelardo de la Espriella que promueva una comisión de la verdad para aclarar quién estuvo detrás del atentado contra su esposo
La solicitud la hizo en una entrevista en la que expresó su inconformidad con la forma en que el gobierno de Gustavo Petro manejó el caso y dijo que espera una actitud distinta de la nueva administración, que asumirá el poder el 7 de agosto de 2026
Una exigencia para seguir la pista a los autores intelectuales
Tarazona aseguró que confía en que De la Espriella tendrá la disposición de apoyar desde el Ejecutivo el trabajo de la Fiscalía General de la Nación para identificar a los responsables del magnicidio
Recordó que, aunque las autoridades han señalado a la Segunda Marquetalia como presunta determinadora, ella espera que todos los implicados sean individualizados y respondan por lo ocurrido
También sostuvo que en los primeros meses hubo avances rápidos en la investigación, con la captura de nueve personas ya procesadas por la ejecución material del ataque, pero cuestionó los beneficios otorgados a alias el Costeño y afirmó que las pesquisas sobre los determinadores siguen detenidas
Su mirada sobre el joven que disparó
En la misma conversación, Tarazona habló del menor de 14 años que disparó contra Miguel Uribe Turbay en Fontibón. Rechazó que se trate de una discusión entre niños “víctimas” y niños “asesinos”, y dijo que es una realidad compartida por menores reclutados tanto en zonas urbanas como en regiones
Según explicó, el problema de fondo es que esos menores llegan a la violencia después de crecer en entornos marcados por abandono, maltrato y otras violencias, lo que rompe su relación con la vida y con los límites del daño que causan
Tarazona anunció además una alianza entre la fundación creada en memoria de su esposo y la organización de Johana Bahamón para acompañar el proceso de rehabilitación del joven durante la condena de ocho años que cumple en reclusión
Dijo que el objetivo es evitar que, al salir, vuelva a delinquir o termine muerto, y explicó que no piensa visitarlo personalmente por respeto al dolor de su suegro, Miguel Uribe Londoño
“Más que rabia y más que odio, lo que yo sentí fue un enorme dolor de que Colombia tenga que parir hijos de la guerra de la manera como este niño acabó con la vida de Miguel”, concluyó