María Luisa López Grigera llegó a los 100 años y compartió algunas de las costumbres que acompañaron su vida. La filóloga hispano-argentina considera que su longevidad no es un logro exclusivamente personal

Según explicó, la herencia genética, la educación y los cuidados que recibió durante su infancia también tuvieron un papel importante

Una mente organizada

La mujer recordó el consejo de un médico que escuchó hace cuatro décadas: mantener el cerebro organizado. Desde entonces, intentó aplicar esa idea tanto en su trabajo como en su vida cotidiana

Alimentos naturales y cantidades medidas

Su alimentación se basa en productos naturales y frescos. Dice que evita la comida procesada y muy condimentada, y que come de todo en cantidades pequeñas y controladas

Entre los alimentos que menciona están las verduras y las proteínas animales y vegetales. También conserva una tradición de su tierra gallega: beber una copa de vino Albariño en ocasiones especiales, aunque actualmente toma más agua y reserva el vino para celebraciones

Al reflexionar sobre lo aprendido durante un siglo de vida, López destacó la importancia de entender a los demás, comprenderlos e interpretar a las personas