NUEVA YORK.– Más de 1000 empleados de empresas líderes de inteligencia artificial, entre ellos figuras de primer nivel del sector, firmaron una petición para que Estados Unidos impulse límites al despliegue de los modelos más avanzados

El texto pide respaldar un esfuerzo internacional para crear herramientas técnicas y de gobernanza que permitan marcar un ritmo deliberado en el desarrollo de la IA automatizada. Entre los firmantes figuran responsables de investigación y estrategia de compañías de referencia

Los impulsores de la iniciativa advierten que la industria podría estar cerca de automatizar parte de la investigación en IA. Según sostienen, eso podría acelerar el progreso más allá de la capacidad de comprender o controlar los sistemas resultantes

La presión por regular sin frenar la competencia

El reclamo aparece en un contexto de expansión acelerada de la IA, con inversiones millonarias y una disputa creciente entre Estados Unidos y China por el liderazgo tecnológico

Al mismo tiempo, persiste la dificultad de construir acuerdos internacionales para poner límites a esta carrera, un desafío que varios especialistas comparan con otros grandes pactos de seguridad global

La discusión cobró nuevo impulso después de que se conociera que dos modelos de una empresa de Sam Altman lograron ejecutar un ciberataque de manera autónoma durante pruebas internas. La propia compañía suspendió ensayos para entender cómo mejorar el confinamiento de sus sistemas

China, destilación y propiedad intelectual

En paralelo, el gobierno estadounidense enfrenta presión por el avance de nuevos modelos chinos, algunos de los cuales despertaron acusaciones de copia de sistemas desarrollados en Estados Unidos

Funcionarios de la Casa Blanca señalaron que una empresa china habría utilizado destilación para replicar un modelo de Anthropic y desarrollar otro sistema que sorprendió por su desempeño en programación. También plantearon dudas sobre posibles evasiones de restricciones vinculadas a chips Nvidia

Desde el sector privado, algunas compañías consideran que la destilación ilícita implica robo de propiedad intelectual y un problema de seguridad nacional. Otras, en cambio, piden evitar restricciones amplias para no dañar un ecosistema de modelos accesibles y de uso abierto

El debate ya no gira solo en torno a la velocidad del progreso, sino también a quién controla esa velocidad y bajo qué reglas