La sensación de que Buenos Aires atraviesa una extensa temporada de cielos grises coincide con los registros meteorológicos. Cuatro de los diez meses transcurridos de 2026 tuvieron una nubosidad superior al promedio
Octubre podría convertirse en el quinto mes anómalo. Durante sus primeros 19 días ya alcanzó la nubosidad media habitual para todo el mes
Un invierno con más días nublados
Entre junio y agosto se contabilizaron 45 jornadas nubladas, por encima de lo esperado. Agosto fue el período más marcado, con 18 días de cielo cubierto
La falta de luz también modificó algunas rutinas cotidianas: lavar ropa, salir a caminar o realizar actividades al aire libre se volvieron tareas más postergadas
El posible impacto de El Niño
El Niño se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial se calientan más de lo habitual. Ese cambio altera la circulación atmosférica y puede modificar las lluvias y las temperaturas en distintas regiones
Los pronósticos anticipan un calentamiento excepcional durante los últimos meses de 2026. En la Argentina, el principal riesgo es un aumento de las precipitaciones en el Litoral y la región central, con posibles inundaciones, anegamientos, crecidas de ríos y daños en viviendas, rutas, cultivos e infraestructura
La intensidad y la distribución de esos efectos todavía dependen de la evolución del fenómeno. También serán determinantes la humedad del suelo, la capacidad de los ríos para evacuar el agua y las condiciones de la infraestructura
Cómo interviene la luz en el organismo
La luz que ingresa por los ojos llega al núcleo supraquiasmático, un conjunto de neuronas que funciona como reloj central del organismo y ayuda a distinguir el día de la noche
La iluminación diurna también participa en la activación de la serotonina, un neurotransmisor relacionado con la vigilia y el estado de ánimo. Cuando la luz solar diaria disminuye, pueden alterarse además la regulación de la melatonina y los niveles de vitamina D3
Una investigación realizada en Canadá con 88 personas sanas observó que la disponibilidad de transportadores de serotonina era entre un 10,6% y un 16,1% mayor en otoño e invierno que en primavera y verano, según la región cerebral
Esas proteínas retiran la serotonina del espacio entre las neuronas. Si hay más transportadores disponibles, el neurotransmisor podría permanecer menos tiempo activo y disminuir la sensación de energía, concentración o deseo de socializar
Los especialistas advierten que algunos días con poca luz no provocan por sí solos una depresión mayor. Sin embargo, pueden generar cansancio, irritabilidad y desánimo transitorios. Si la nubosidad persiste, la primavera podría continuar más gris de lo habitual