El empresario de Tulsa Mike Mazzei intenta quedarse este martes con la candidatura republicana para la gobernación de Oklahoma, en una segunda vuelta de alto voltaje en la que cuenta con el respaldo de Donald Trump y con una ofensiva directa del expresidente contra su rival, el fiscal general estatal Gentner Drummond

La disputa define quién representará al Partido Republicano en la carrera para suceder al gobernador Kevin Stitt, que no puede buscar otro mandato. En un estado profundamente conservador, esa interna es la contienda más relevante de la jornada electoral

Una primaria muy cerrada

Drummond terminó primero en la ronda inicial del 16 de junio, pero apenas por unos 1.100 votos sobre 403.000 emitidos. Tanto él como Mazzei obtuvieron cerca del 26% de los sufragios

El ganador enfrentará a Cyndi Munson, líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes de Oklahoma. Desde 2006, ningún demócrata ha ganado la gobernación, y los republicanos aparecen como amplios favoritos para conservar el cargo en noviembre

El peso de Trump en la interna

Mazzei, de 61 años, fundó una firma de administración de inversiones y fue senador estatal durante 12 años. Trump apoyó su candidatura en mayo y volvió a ratificar ese aval en varias publicaciones en su red social

La semana pasada, Trump calificó a Drummond de “falso republicano” y cuestionó sus dichos en una audiencia del Congreso de 2024, cuando dijo no tener una posición sobre el juicio político a Trump tras el ataque al Capitolio del 6 de enero de 2021

Drummond, de 62 años, es ranchero del norte de Oklahoma, ex piloto de la Fuerza Aérea y fue elegido fiscal general en 2022. En una llamada con republicanos del estado, Trump lo atacó con dureza y dijo que no representa los valores de Oklahoma

Dinero, lealtades y reproches

Drummond sugirió que el respaldo de Trump a Mazzei pudo estar relacionado con la contratación de una consultora dirigida por Roger Stone, antiguo asesor y amigo del expresidente. La campaña de Mazzei pagó 67.500 dólares por ese servicio, según registros financieros

Stitt también quedó en el centro de los cruces. Tanto Trump como Drummond lo criticaron, aunque el gobernador saliente apoyó a Mazzei. Trump lo había atacado antes por disputas vinculadas a invitaciones para actos en la Casa Blanca y lo llamó “RINO”, sigla usada para referirse a un republicano considerado insuficientemente alineado con la ortodoxia partidaria

Drummond, por su parte, dijo que bajo Stitt Oklahoma atravesó ocho años de “mediocridad y vaivenes”, aunque también afirmó: “Respeto al presidente. Es un gran líder”

Una campaña millonaria

La segunda vuelta, de diez semanas, generó más de 9 millones de dólares en publicidad televisiva y digital, en su mayoría aportados por grupos independientes, además de los casi 40 millones ya invertidos antes del desempate

En recaudación, Drummond superó a Mazzei en aportes, pero el empresario financió gran parte de su campaña con préstamos personales por al menos 11,9 millones de dólares. Drummond también aportó al menos 3,5 millones a su propia campaña