La inteligencia artificial se convirtió en una herramienta de consulta cotidiana para millones de personas. Entre sus múltiples usos, cada vez es más frecuente que los usuarios le describan síntomas, compartan imágenes o le soliciten una orientación sobre posibles enfermedades
Sin embargo, recurrir a estos sistemas como reemplazo de una consulta médica puede representar un riesgo. Durante un informe presentado en LN+, el médico cardiólogo Jorge Tartaglione analizó los peligros de los diagnósticos generados por la inteligencia artificial y señaló algunas de sus principales limitaciones
La procedencia de la información, la falta de evidencia científica, los sesgos y la imposibilidad de evaluar integralmente a un paciente aparecen entre los problemas centrales. Lejos de demonizar a la tecnología y sus avances, el especialista aclaró que se trata de un desarrollo extraordinario, comparable con otros grandes avances de la humanidad, pero advirtió que sus respuestas no deben interpretarse como diagnósticos definitivos ni utilizarse para descartar cuadros potencialmente graves
El caso que encendió las alarmas sobre los diagnósticos de la IA En su columna, Tartaglione se refirió a una denuncia presentada en Estados Unidos por un pastor que aseguró haber recibido un diagnóstico erróneo por parte de ChatGPT. Según relató el médico, la herramienta habría minimizado el cuadro y posteriormente el hombre sufrió una embolia pulmonar
“Le dijo que no era nada y tuvo una embolia pulmonar. Esto desata un montón de cuestionamientos hacia algo que es maravilloso, que es la inteligencia artificial”, explicó
El caso expone uno de los mayores peligros de recurrir a estas plataformas ante la aparición de síntomas: una respuesta tranquilizadora podría llevar al usuario a postergar la atención profesional. En determinadas patologías, esa demora puede impedir una intervención temprana
Tartaglione destacó que el avance de esta tecnología posee una trascendencia histórica. “En la historia de la humanidad hay tres cosas que son extraordinarias
Primero, la imprenta. Tan importante como la imprenta fue el desarrollo de Internet
Y yo creo que el desarrollo de la inteligencia artificial es algo increíble”, sostuvo. No obstante, remarcó que su potencial no elimina las limitaciones existentes, especialmente cuando se utiliza en cuestiones relacionadas con la salud
La confiabilidad de las fuentes, uno de los principales problemas El primer riesgo señalado por el cardiólogo se encuentra en el origen de los datos utilizados por la inteligencia artificial para elaborar sus respuestas. El usuario recibe un resultado formulado de manera clara y convincente, pero desconoce de qué fuentes procede la información
“El primer problema grave es la fuente de donde busca toda esa información que tiene la inteligencia artificial para darte un resultado”, afirmó. En ese sentido, explicó que el sistema podría basarse en contenidos cuya calidad o rigurosidad no están garantizadas
De acuerdo con los datos presentados por Tartaglione, el 40,1% de los resultados provendría de foros o de contenidos creados por usuarios en Internet, en lugar de estar sustentado exclusivamente en investigaciones o publicaciones científicas. “Es algo que construyó la gente en Internet
Ni siquiera lo saca de papers científicos”, alertó. Esa característica aumenta la posibilidad de que las respuestas reproduzcan información incompleta, experiencias particulares, errores o recomendaciones que no cuentan con respaldo médico