Una imagen de Mercedes Sosa cruzando autopistas europeas, con su poncho y decidida a comprar un auto de lujo, deja ver una costumbre poco conocida de la artista: su interés por la tecnología y, en especial, por los autos
Araceli Matus, nieta de la cantante, contó que esa inclinación no era un simple capricho. En los años duros del exilio, también expresaba su carácter frontal y su vínculo con lo nuevo
Un baúl, un bombo y una compra en efectivo
Según el relato familiar, Mercedes sorprendió a empleados de un concesionario BMW en Alemania cuando pidió ver el baúl antes de decidirse por un vehículo. Quería comprobar que su bombo legüero entrara sin problemas
Después de esa verificación, pagó en efectivo y cerró la operación. La escena quedó en la memoria de quienes la atendieron por la naturalidad con la que rompió cualquier expectativa
Autos que marcaron etapas
Durante su exilio en Madrid, manejó un Ford Fiesta, pero pronto sumó modelos como un Peugeot 505, un Volvo S80 y un Audi A6. Cada elección mezclaba utilidad, gusto por la ingeniería y una búsqueda constante de libertad personal
También solía decidir compras de manera instantánea. Si un auto le llamaba la atención en un viaje, se detenía, lo adquiría y seguía camino. En una ocasión, en Santa Fe, bastó una mirada desde la ventanilla para resolver la compra de otro vehículo
Una conducción al límite
Uno de los episodios más recordados fue con su Audi A6, cuando condujo durante 70 kilómetros en rutas cordobesas y llegó a 180 km/h. La experiencia terminó solo después de un fuerte sacudón en la ruta
La relación de Sosa con los autos también mostraba su temperamento. En Buenos Aires, ante el reproche de un hombre que la increpó por el vehículo que llevaba, respondió con la misma contundencia con la que se plantaba en el escenario
La tecnología al servicio del escenario
Su interés por la innovación no se limitó a la conducción. También fue pionera en incorporar un escenario desmontable, iluminación Vari-Lite y micrófonos inalámbricos de alta calidad
La premisa era clara: nada debía interferir entre su voz y el público. Esa exigencia resumía una forma de entender el arte, pero también la vida cotidiana
El recorrido de Mercedes Sosa por el mundo del motor y la tecnología suma una dimensión menos conocida de su figura: la de una mujer que buscaba avanzar, decidir y moverse con autonomía, dentro y fuera del escenario