La migraña es un trastorno del sistema nervioso que puede estar relacionado con el alcohol y determinados alimentos. Aunque sus causas exactas no se conocen, el dolor podría vincularse con la liberación de sustancias inflamatorias alrededor de los nervios y los vasos sanguíneos de la cabeza
Alimentos que podrían incorporarse
Dentro de una alimentación equilibrada, algunos productos podrían contribuir a disminuir la aparición de episodios. La lista incluye
- Pan blanco o de trigo.
- Carne de res o pollo.
- Frutas frescas.
- Lentejas.
- Espárragos.
- Verduras de hoja verde.
- Cereales.
- Pescado azul.
- Aceite de oliva.
Qué conviene limitar
Las frutas secas, los quesos añejados o madurados, las comidas preparadas con salsa de soya y las bebidas alcohólicas aparecen entre los productos que podrían favorecer la aparición o intensificación de las molestias. La tiramina presente en algunos de ellos se relaciona con este posible efecto
Medidas ante el dolor
Cuando comienza el dolor, puede ser útil buscar un ambiente tranquilo y con poca luz. También se mencionan la terapia de temperatura, pequeñas cantidades de cafeína, horarios regulares de sueño y una habitación destinada únicamente al descanso para reducir las distracciones
Señales frecuentes de una migraña
- Dolor de intensidad moderada o severa.
- Molestia unilateral o ubicada detrás de un ojo.
- Dolor pulsante.
- Empeoramiento con la actividad física habitual.
- Duración de varias horas a entre dos y tres días.
- Sensibilidad a la luz y a los sonidos.
- Náuseas.
El papel de las vitaminas del complejo B
Una alimentación saludable también aporta nutrientes vinculados con el funcionamiento cerebral. Entre las vitaminas del complejo B se encuentran la B1 o tiamina, la B2, la B3, la B5, la B9 o ácido fólico y la B12
El ácido fólico participa en la función de los neurotransmisores y la salud cerebral. La B2 interviene en la producción de energía y en la descomposición de grasas y medicamentos; la B3 contribuye a producir colesterol y grasas necesarias para el organismo y tiene acción antioxidante; y la B5 ayuda a procesar ácidos grasos para obtener energía
La vitamina B12 se relaciona con la fatiga, la debilidad y el cansancio. Las dificultades para absorber alimentos que la contienen pueden provocar deficiencias y favorecer la anemia megaloblástica, un trastorno asociado con la falta de suficientes glóbulos rojos saludables