Una mosca doméstica se orienta con la luz. Ese comportamiento, que le sirve al aire libre, se vuelve un problema cuando queda encerrada en un cuarto y empieza a chocar contra ventanas y paredes sin encontrar salida
La solución no requiere insecticidas ni matamoscas. Consiste en apagar todas las luces de la casa, cerrar cortinas y dejar solo una habitación pequeña con una ventana abierta y una fuente de luz encendida. Así, la mosca percibe un único punto brillante y se dirige hacia él hasta salir
Por qué funciona
Cuando hay varias luces encendidas, la mosca recibe señales contradictorias y vuela sin rumbo claro. En cambio, si todo queda a oscuras salvo una ventana iluminada, su tendencia natural a seguir la luz la lleva hacia esa salida
Sus ojos compuestos detectan cambios de luz y movimiento, pero no reconocen el vidrio como una barrera. Por eso puede insistir una y otra vez contra la ventana: no es torpeza, sino una limitación de su visión
El detalle que no se puede omitir
Para que el método sea más efectivo, no debe quedar ninguna otra luz encendida. Si hay varias fuentes luminosas, la orientación de la mosca pierde precisión y el truco deja de funcionar bien
La corriente de aire que entra por la ventana abierta también ayuda a marcar la salida. Además, el aire exterior suele resultar más atractivo para la mosca que el de un cuarto cerrado
En conjunto, el procedimiento activa tres señales a la vez: luz, aire y percepción del ambiente exterior. Por eso, en la práctica, la mosca termina saliendo sola