Pat Murphy no habla como el mánager de un equipo que manda en las Grandes Ligas. Mientras Milwaukee acumula victorias y se encamina a otra presencia en octubre, el técnico sigue viendo detalles por corregir
“No creo que hayamos jugado bien”, dijo Murphy, un día después de que los Brewers aplastaran 22-0 a Seattle y firmaran una de las mayores blanqueadas de la era moderna. “Todavía no terminamos de ensamblarnos”
Resultados que desmienten la cautela
La producción de Milwaukee cuenta otra historia. El club avanza hacia su octava clasificación en nueve temporadas y persigue un cuarto título consecutivo en el Centro de la Nacional
La goleada ante los Mariners llegó después de una serie sólida en Los Angeles, donde ganó tres de cuatro frente a los Dodgers, bicampeones de la Serie Mundial y verdugos de Milwaukee en la última Serie de Campeonato del circuito
“Veo muchas cosas por mejorar, pero después miro el tablero y todos dicen que les encanta cómo jugamos”, señaló Murphy. “Tal vez soy demasiado crítico. Tal vez me esté perdiendo algo. Pero confío en este grupo”
Una gira que probó la resistencia
Los Brewers cerraron una seguidilla de 17 días sin descanso, con un viaje completo por la Costa Oeste y parte de otro. En ese tramo terminaron 10-7, reaccionaron tras una barrida en San Diego y se quedaron con la serie ante los Dodgers
Jake Bauers resumió el momento con una lectura simple: Milwaukee sabe competir cuando el calendario aprieta y cuando el juego se ensucia
“Eso dice que somos un buen equipo”, afirmó el primera base. “En los momentos difíciles es fácil perder de vista eso, pero tenemos a la gente adecuada para levantarnos y seguir ganando”
La cima del grupo y la deuda pendiente
Milwaukee también necesitaba mantener el ritmo para sostener la distancia con los Cubs, que quedaron cinco juegos atrás en la división. Ambos equipos se verán las caras en una serie de cuatro partidos a fines de agosto y principios de septiembre, primero en Chicago y luego en Milwaukee
En medio de esa exigencia, los Brewers convivieron con críticas por no haber sumado al lanzador Tarik Skubal. El club hizo una fuerte apuesta por él, pero finalmente el zurdo terminó fuera de su alcance
La apuesta, sin embargo, no frenó al equipo. Logan Henderson, uno de los jóvenes que Milwaukee decidió retener, superó a Skubal en el cierre de la serie en Los Angeles. Henderson mejoró a 7-2 con efectividad de 2.70
Después de ese movimiento frustrado, Milwaukee incorporó a Dustin May y sigue viendo señales positivas en su cuerpo de lanzadores. Kyle Harrison, otro de los brazos que llegó para este año, destacó el trabajo del staff de pitcheo como una de las claves del crecimiento del equipo
Un cuerpo de lanzadores en evolución
La rotación proyectada incluye a Jacob Misiorowski, Henderson, Harrison y May. El grupo intenta sostenerse pese a las lesiones que dejaron fuera a Brandon Woodruff por toda la temporada y privaron a Quinn Priester de lanzar este año
La ofensiva, por su parte, no ha vivido de la potencia. Milwaukee tiene la menor cantidad de jonrones en la liga, pero aun así se mantiene entre los mejores cinco equipos en carreras anotadas
El salto de Jake Bauers ayudó a compensar temporadas irregulares de Christian Yelich y William Contreras. Murphy, sin nombrarlos, destacó el peso de sus líderes en el vestuario
Para el manager, ahí puede estar una de las razones de este presente: un equipo que responde aunque no esté en su mejor noche
“Tal vez ese sea el secreto”, dijo. “Quizá este equipo juega lo suficientemente bien como para mantenerse cerca incluso cuando no está fino”