WASHINGTON.- Natalie Harp trabaja como si no existieran los descansos. Está cerca de Donald Trump en la Oficina Oval, viaja con él en el Marine One y hasta lo ayuda a escribir publicaciones para redes sociales a última hora. Con 35 años, se ha consolidado como una asesora de la Casa Blanca que opera como un canal directo y casi exclusivo hacia el presidente

Su nombre ganó más visibilidad después de que se supiera que fue una de las pocas personas autorizadas a acompañar a Trump dentro de un vehículo de catering aéreo durante una evacuación desde Turquía, en medio de una amenaza atribuida a Irán. Días más tarde, volvió a quedar en el centro de la escena cuando el senador Jon Ossoff la mencionó en un ataque político contra el mandatario

Una presencia que incomoda y protege

Quienes conocen su función la describen como una figura de acceso privilegiado, capaz de acercarle a Trump información sin filtros, incluidos contenidos recogidos en los rincones más extremos de las redes sociales. Entre los sobrenombres que recibe está el de “impresora humana”, porque suele seguir al presidente con una impresora portátil para entregarle papeles en el momento

Su influencia también despierta recelos. Para algunos asesores, su cercanía alimenta un circuito de información que puede ser tóxico o contraproducente. Para otros, es simplemente una extensión del estilo de trabajo que Trump valora desde hace años: disponibilidad total, respuesta inmediata y lealtad sin matices

Lealtad, devoción y salario público

Harp cobra 150.000 dólares anuales y ocupa dos cargos: asistente especial del presidente y asistente ejecutiva del presidente. En un entorno donde la disciplina suele medirse por la proximidad al mandatario, ella sobresale por su entrega extrema. Hay videos que la muestran corriendo para seguir el carrito de golf de Trump en Escocia, y una carta en la que le escribió que se sentía avergonzada por haberlo hecho

En esa misma carta, aseguró que quería que todo siguiera bien entre ambos y admitió que había pasado la semana distraída, casi sin comer y durmiendo apenas unas pocas horas. Cerró el mensaje con una frase que resume su vínculo con el expresidente: “Con todo mi corazón, Natalie”

La historia que la llevó hasta él

Harp creció en California y, según dijo su hermano, desde adolescente mostraba una obsesión poco común con los presidentes de Estados Unidos. Él sostuvo que escribía cartas a distintos mandatarios, incluido George W. Bush

La conexión con Trump empezó cuando ella contó públicamente que había sobrevivido a un cáncer de huesos gracias a un tratamiento experimental al que pudo acceder por una ley firmada por el entonces presidente en 2018. Esa historia llamó la atención de Trump, que la invitó a hablar en la Convención Nacional Republicana de 2020

Después de eso, Harp reforzó su como defensora del relato de Trump sobre las elecciones de 2020 mientras trabajaba en un canal ultraconservador. Más tarde, en 2022, se sumó formalmente a su equipo

La mujer que no lo deja solo

En un documental sobre la campaña de 2024, Harp aparece como una colaboradora completamente volcada a Trump. Allí cuenta que la política no le interesaba demasiado, pero que empezó a seguir a los republicanos cuando atravesaba su enfermedad. Dice que entonces sintió que Trump entendía las cosas mejor que nadie

Trump también la presentó años atrás en un acto público, donde afirmó que había estado al borde de la muerte y que la ley que él firmó le permitió seguir viva. Ella, por su parte, aseguró que él mantuvo el contacto y se preocupó por su estado de salud

Hoy, Harp sigue siendo una de las presencias más constantes a su lado: discreta ante las cámaras, visible en cada paso del presidente y convertida en una pieza singular dentro de su modo de gobernar