La Asamblea de Nicaragua aprobó una reforma constitucional que amplía de seis a siete años el mandato presidencial y excluye de las elecciones a quienes sean acusados de participar en un golpe de Estado, ser traidores a la patria o pedir intervención militar o bloqueos económicos

Un giro que refuerza el control político

La enmienda también dispone que las leyes extranjeras no tendrán efecto jurídico en Nicaragua. El presidente del Parlamento, Gustavo Porras, afirmó que las reformas fueron aprobadas por unanimidad durante una sesión especial celebrada frente a la catedral de León, a 90 kilómetros de Managua

El cambio fue impulsado por Daniel Ortega el 19 de julio, durante el aniversario de la revolución sandinista, y generó rechazo en el exterior. La segunda legislatura deberá ratificarlo a comienzos de 2027, un trámite que se da por seguro

La ampliación del mandato también regirá para las actuales autoridades. Ortega, de 80 años, y Rosario Murillo, de 75, gobiernan con poder absoluto y fuerte control sobre la sociedad, especialmente desde las protestas de 2018, cuya represión dejó más de 300 muertos, según cifras de la ONU

Washington sube el tono

En paralelo, el gobierno de Estados Unidos pidió a sus socios internacionales que detengan de inmediato las relaciones habituales con Nicaragua. Marco Rubio sostuvo que las dictaduras que niegan derechos a sus ciudadanos no deberían recibir los mismos beneficios económicos y políticos que el resto de los Estados

Estados Unidos también impulsó en la Organización de Estados Americanos una reunión urgente de cancilleres para debatir posibles sanciones contra Nicaragua. Desde ese foro, se llamó a aplicar más presión sobre el gobierno nicaragüense

Pese a esas señales, Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial del país centroamericano, que además recibe crédito de bancos internacionales y del FMI. En ese contexto, la oposición insiste en pedir sanciones económicas

Ortega volvió al poder en 2007 y luego fue reelegido en comicios cuestionados. En la última elección encarceló a opositores y el Frente Sandinista de Liberación Nacional ganó sin rivales. En 2024, otra reforma constitucional ya había extendido el período presidencial y convertido a Murillo en copresidenta

Durante la celebración del aniversario sandinista, Ortega aseguró que en Nicaragua no volverían a celebrarse elecciones y afirmó que los partidos “puestos por los yanquis” y “por los somocistas” no regresarían al gobierno