El uso excesivo de celulares, redes sociales y videojuegos no solo afecta los hábitos cotidianos, sino que también puede provocar cambios en el funcionamiento del cerebro, especialmente en niñas, niños y adolescentes, advirtió Tania Jiménez García, maestra en Orientación Psicológica y especialista en prevención de adicciones. Durante la conferencia matutina de este lunes encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, la especialista explicó que el llamado uso problemático de la tecnología comparte mecanismos cerebrales similares a los observados en otras adicciones, debido a la sobreestimulación del sistema de recompensa relacionado con la dopamina

Jiménez García subrayó que, aunque el cerebro tiene capacidad para recuperarse gracias a la neuroplasticidad, es importante intervenir a tiempo y establecer hábitos saludables de uso de dispositivos electrónicos, especialmente durante la infancia. Alertan sobre el tiempo que pasan las nuevas generaciones en redes sociales Durante la presentación también se mostraron materiales desarrollados por la organización Conscio, dedicada a la prevención de adicciones, en colaboración con la empresa global de marketing JIK

Una de las campañas plantea que las nuevas generaciones podrían perder hasta 20 años de su vida utilizando redes sociales si se mantiene la tendencia actual de tiempo frente a las pantallas. Con el mensaje “Algunas soluciones se convierten en problemas”, la iniciativa busca generar conciencia sobre el uso de dispositivos electrónicos como herramienta para entretener o tranquilizar a niñas y niños, una práctica que, según la especialista, puede tener consecuencias a largo plazo si no se acompaña de límites y alternativas de convivencia, recreación y aprendizaje

Jiménez García señaló que estas campañas buscan impulsar la participación conjunta de familias, escuelas, comunidades y autoridades para promover un uso más saludable de la tecnología y prevenir problemas relacionados con las adicciones digitales. ¿Qué ocurre en el cerebro con el uso problemático de la tecnología?

La especialista explicó que la dopamina es un neurotransmisor relacionado con las sensaciones de placer y satisfacción. En condiciones normales, se libera cuando una persona realiza actividades cotidianas como hacer ejercicio, concluir una tarea o alcanzar una meta

Sin embargo, señaló que actividades como navegar en redes sociales, jugar videojuegos, apostar o consumir sustancias generan una liberación mucho mayor de dopamina, produciendo una sensación inmediata de gratificación. El problema, dijo, es que el cerebro responde a esa sobreestimulación modificando su funcionamiento como mecanismo de defensa

De acuerdo con la especialista, estas son algunas de las alteraciones que pueden presentarse: “El cerebro se protege, el cerebro se modifica”, explicó Jiménez García, quien añadió que esto puede provocar que niñas, niños y adolescentes parezcan desmotivados o apáticos cuando, en realidad, existe una alteración temporal en el funcionamiento cerebral. No obstante, aclaró que estos cambios pueden revertirse mediante un proceso adecuado y con el tiempo suficiente

Afectaciones a la corteza prefrontal Otro de los efectos mencionados durante la conferencia fue el impacto sobre la corteza prefrontal, región cerebral encargada de funciones esenciales como: Jiménez García recordó que esta es la última parte del cerebro en desarrollarse, razón por la que adolescentes y jóvenes presentan naturalmente mayores dificultades para controlar impulsos o mantener la atención. La sobreexposición a estímulos digitales puede agravar estas dificultades

¿Cuáles son las señales de un uso problemático de la tecnología? La especialista explicó que el uso problemático de dispositivos electrónicos comparte varias características con otros tipos de adicciones, aunque aclaró que solo un profesional de la salud puede emitir un diagnóstico

Entre los principales signos mencionó: ¿Cómo reducir el uso de pantallas según la edad? Como parte de su exposición, Jiménez García compartió las recomendaciones del centro especializado Ristar, dedicado a la atención del uso problemático de la tecnología en la Ciudad de México

Las sugerencias cambian según la etapa de desarrollo: De 0 a 6 años Se recomienda retirar completamente el dispositivo cuando se utiliza únicamente con fines de entretenimiento y sustituirlo por actividades saludables como juegos, lectura, convivencia familiar o actividades físicas. Según explicó, el cerebro puede reorganizarse en un periodo aproximado de un día a una semana

De 6 a 12 años También se aconseja retirar el dispositivo y ofrecer alternativas recreativas fuera de las pantallas. En este grupo, el proceso de reorganización cerebral puede tardar alrededor de un mes

Mayores de 13 años En adolescentes no se recomienda retirar abruptamente los dispositivos. La estrategia consiste en una disminución gradual del tiempo de uso, acompañada por atención terapéutica cuando sea necesario

La especialista advirtió que existen casos en los que una restricción repentina puede generar conductas de riesgo, incluida la autolesión, por lo que insistió en que el acompañamiento profesional resulta fundamental cuando existe un uso problemático