A más de siete años del incendio que dañó Notre Dame de París, la restauración avanza hacia su tramo más discutido: la instalación de seis vitrales nuevos dedicados a Pentecostés. Serán colocados a fines de este año y reemplazarán las ventanas del siglo XIX del lado sur de la nave central

La polémica en el corazón de la catedral

Las piezas fueron concebidas por la artista francesa Claire Tabouret y combinan paisajes y procesiones religiosas en un lenguaje visual contemporáneo. La decisión desató una fuerte reacción pública. Más de 300.000 personas firmaron una petición para frenar el cambio y grupos conservacionistas llevaron el caso a la Justicia

Sus objeciones apuntan a la protección patrimonial y a la idea de intervenir una obra de 800 años con arte nuevo. Pese a ello, las impugnaciones no prosperaron y los vitrales ya están casi terminados

Un taller centenario para una obra nueva

La fabricación se realiza en Reims, en el histórico Atelier Simon-Marq, fundado en 1640. El taller funciona en el sótano de una iglesia modernista desacralizada, un contraste que resume la mezcla de pasado y presente que rodea al proyecto

Allí, artesanos pintan, graban y ensamblan las piezas de vidrio que luego serán cocidas y unidas para formar los seis paneles. El taller trabajó con figuras como Marc Chagall y Joan Miró, y participó en la restauración de vitrales de la catedral de Reims tras la Primera Guerra Mundial

El aval eclesiástico y político

La idea de sustituir las ventanas surgió desde la jerarquía eclesiástica y luego recibió apoyo político. El proyecto fue impulsado por un concurso internacional que terminó adjudicándose a Tabouret, de 44 años, cuya obra figurativa fue elegida para desarrollar la escena de Pentecostés

Quienes respaldan la iniciativa sostienen que Notre Dame siempre fue un edificio en transformación. También recuerdan que los vitrales originales asociados a Eugène Viollet-le-Duc serán conservados y exhibidos en otros espacios, mientras que la aguja destruida en el incendio fue reconstruida fielmente

Tabouret dice seguir afinando detalles de los rostros y de la procesión final que cerrará el conjunto. Para la artista, la instalación será una de esas intervenciones que sólo ocurren muy pocas veces en siglos de historia