Nueva York comenzó a cobrar desde el 1° de septiembre un impuesto del 75% sobre el precio mayorista de los llamados productos alternativos de nicotina. La medida abarca las bolsitas orales, además de chicles y pastillas
Presión sobre las tiendas de barrio
La respuesta no tardó en llegar. Representantes del sector comercial cuestionaron el nuevo gravamen y sostuvieron que golpea a pequeños negocios, en especial a las bodegas y comercios de barrio donde buena parte de estas ventas minoristas se concentra
En la ciudad de Nueva York, ese canal de venta tiene además una fuerte presencia de comerciantes dominicanos, mexicanos y centroamericanos, por lo que el impacto económico podría sentirse con rapidez en ese entramado
Un esquema que cambia la carga impositiva
A diferencia de los cigarrillos tradicionales, donde el impuesto recae sobre el distribuidor, en este caso el estado exige que los vendedores declaren el stock que tenían en inventario y paguen el tributo correspondiente antes del 21 de septiembre
También se dispuso que quienes importen o comercialicen estos artículos en el estado debían estar registrados como distribuidores o comerciantes de productos de tabaco antes del 1° de septiembre
El argumento oficial y las objeciones
Las autoridades defendieron la medida como una forma de equiparar fiscalmente estas bolsitas con el resto de los productos de tabaco, a la vez que las consideran un problema de salud pública
Del otro lado, las críticas se dividen entre la preocupación por la seguridad y el impacto comercial. Exfuncionarios y dirigentes del sector sostienen que un impuesto tan alto puede alimentar la evasión, favorecer al contrabando y beneficiar al crimen organizado
Los comerciantes, por su parte, dicen que la carga castiga a quienes cumplen las reglas, verifican la edad de los compradores y operan dentro de la ley
Debate sanitario abierto
La discusión también incluye el frente sanitario. Quienes promovieron la norma remarcan los riesgos asociados al consumo de nicotina, incluso en formatos que no se fuman
Pero hay otra preocupación: que el aumento de precio desaliente a fumadores adultos que buscan pasar a una alternativa potencialmente menos dañina
El efecto sobre los jóvenes sigue bajo observación, en un contexto en el que estos productos ganaron popularidad entre adolescentes y adultos jóvenes en los últimos años
Entre los riesgos señalados para las bolsitas figuran el aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial, además de posibles daños en encías y dientes