La discusión del Presupuesto General de la Nación para 2027 arrancó con un tropiezo en el Capitolio. La sesión de este miércoles 2 de septiembre terminó suspendida tras la ausencia de varios ministros del gobierno de Abelardo de la Espriella, hecho que llevó a las comisiones económicas del Senado y la Cámara a frenar el trámite del proyecto
El Ejecutivo radicó una propuesta por $634,9 billones para financiar los ingresos y gastos del Estado en el próximo año. Sin embargo, la molestia creció cuando se conoció que el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, y el director del Departamento Nacional de Planeación, Julián Buitrago, habían enviado delegados, al igual que los titulares de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, y Educación, Vivian Morales
La molestia por la silla vacía
Entre quienes cuestionaron la ausencia estuvo el senador Carlos Meisel, del Centro Democrático, que defendió la necesidad de que los responsables de cada cartera estuvieran presentes para explicar el destino de los recursos públicos
“Un punto de vista puede ser el relacionamiento que el gobierno tenga. Si así arrancamos, como dice un jefe que yo tengo, mal la tos le siento al perro”, dijo durante la sesión
Meisel insistió en que el debate presupuestal no puede quedar en manos de funcionarios intermedios, porque cada ministro debe responder por las prioridades de su sector y por la manera en que se repartirán los recursos
“Tenemos nosotros que explicarle con profundo respeto al gobierno, los que queremos ayudarlo, los que queremos acompañarlo, que para defender estos temas presupuestales aquí, no podemos nosotros interactuar con delegados que tengan en los ministerios”, señaló
Cuenta regresiva para aprobar el monto
La suspensión ocurrió durante el primer debate en las comisiones terceras y cuartas del Senado y la Cámara, instancia en la que se revisan las proyecciones de ingresos, el escenario macroeconómico y la distribución entre funcionamiento, inversión y servicio de la deuda
Ese paso debe completarse antes del 15 de septiembre. Si el Congreso considera que el proyecto no tiene respaldo financiero suficiente o que sus cifras no se ajustan a la realidad fiscal, puede devolverlo al Gobierno para correcciones
Meisel volvió a pedir la presencia de los ministros y sostuvo que el país atraviesa una tensión fiscal que obliga a revisar con detalle cada apropiación
“Aquí estamos hablando de unos temas muy serios. El país está pasando por una crisis fiscal enorme y cada paso que se destine a una cartera, tenemos nosotros que tener la certeza de que está el primer responsable poniendo la cara aquí”, expresó
El proyecto aún deberá pasar por las plenarias de ambas cámaras, donde se discutirán ajustes sectoriales, prioridades de inversión y distribución de rubros. El Congreso tiene plazo hasta el 20 de octubre para aprobar la ley de presupuesto. Si no lo hace, regirá el texto presentado por el Gobierno mediante decreto presidencial
En paralelo, el debate quedó marcado por las dudas sobre la sostenibilidad fiscal, la disponibilidad de ingresos y las exigencias de recursos de las distintas carteras