Olivia Peña creció rodeada de sets, camarines y rodajes. Hija del humorista José María “Pachu” Peña y de la estilista Felicitas Isse Moyano, desde chica sintió que su vínculo con el mundo audiovisual era inevitable

Recuerda una infancia atravesada por los pasillos de televisión, incluso con un disfraz de Blancanieves, y una formación artística amplia: pasó por comedia musical, ballet, tap, hip hop, actuación, circo y esgrima, entre otras disciplinas

Un camino que encontró rumbo

Después de probar con Gestión de Medios y Producción de Moda, a los 18 años encontró su lugar en Producción Audiovisual en Otro Mundo, la escuela artística dirigida por Cris Morena

La elección llegó en un momento de dudas. Una noche, ya pasada la fecha de inscripción, escribió un guion propio de madrugada y lo envió. Ese trabajo le abrió la puerta a la segunda instancia, con entrevista incluida, y finalmente consiguió su lugar en la carrera

Hoy dice sentirse feliz con una formación que combina artes escénicas, música, realización de cortometrajes, series verticales y hasta herramientas de inteligencia artificial

Sueños detrás de cámara

Olivia imagina su futuro ligada al cine desde distintos roles. Le interesa ser directora de casting, guionista y directora. También sueña con filmar una película y dirigir a actrices como Mercedes Morán y Verónica Llinás, a quienes admira especialmente

Si bien reconoce el peso de su apellido, no busca despegarse de ese legado. Valora la ayuda que pueda recibir y sostiene que luego le toca abrirse camino por mérito propio

La herencia familiar y la insistencia

De su padre dice haber heredado un costado fantasioso, extraño y creativo. De su madre, el interés por la moda y el estilismo. También rescata un consejo que le repiten seguido en su casa: no tener miedo de tocar puertas y sostener la insistencia, porque en la industria abundan los rechazos

Lejos de incomodarse por la fama de Pachu, asegura que siempre la vivió con naturalidad. Incluso admite que, en algunas situaciones, el nombre de su padre le sirvió como carta de presentación. Para ella, el desafío no está en ocultar el origen, sino en construir una identidad propia dentro del medio