Un arreglo que terminó en reclamo judicial

Un hombre llevó su auto a un service oficial para cambiar la luneta trasera rota y retiró el vehículo con el portón trasero repintado, desalineado y con defectos visibles. Según quedó probado en el expediente, durante la intervención le abollaron la carrocería y luego repararon el daño sin avisarle

El caso llegó a la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de Morón, que confirmó la responsabilidad solidaria de la concesionaria y de la terminal automotriz. El tribunal sostuvo que la protección al consumidor alcanza a toda la cadena vinculada al servicio, incluso cuando la atención se presta bajo la marca del fabricante

La pericia y la conducta de la empresa

La pericia mecánica fue clave: el informe detectó falta de brillo, desalineamiento y marcas de óxido en la zona reparada. También se valoró una anotación en la orden de trabajo que admitía el repintado por un accidente ocurrido dentro del taller, además de la propia admisión de trabajos adicionales sin costo para el cliente

Los jueces descartaron que se tratara de una falla menor. Consideraron que, aunque el daño no fuera estructural, sí afectó la apariencia del vehículo y su valor de reventa, lo que configura un incumplimiento de las expectativas legítimas de quien acude a un servicio oficial

Indemnización y multa civil

La Cámara mantuvo los rubros reconocidos por la reparación del portón y por daño extrapatrimonial, pero rechazó los gastos administrativos y la privación de uso por falta de prueba suficiente. Además, ratificó una multa por daño punitivo de 2.500.000 pesos al entender que hubo indiferencia frente al reclamo y una prestación deficiente del servicio

Las costas quedaron distribuidas en un 90% para las demandadas y un 10% para el reclamante, en función del resultado parcial de las apelaciones. La regulación de honorarios fue diferida