Las autoridades de Khyber Pakhtunkhwa ordenaron inspeccionar todos los edificios de escuelas privadas después del derrumbe del techo de la escuela Al-Khair, en Peshawar, que causó la muerte de 34 niños y un docente

El gobierno provincial también abrió una investigación para determinar las causas del colapso. La policía detuvo al propietario del establecimiento, Mohammad Khan

Revisiones en un plazo de tres días

La orden establece que comités distritales examinen escuelas tanto alquiladas como propias. Los controles deberán abarcar techos, cielorrasos, paredes, columnas, vigas, cimientos y escaleras

Después de la evaluación técnica, cada edificio será clasificado como seguro, necesitado de reparaciones o mejoras, o potencialmente inseguro. Los comités deberán presentar sus conclusiones y recomendaciones en un plazo de tres días

El jefe de la policía de Peshawar, Saeed Ahmed, dijo que la construcción era estructuralmente débil. El propietario declaró que las lluvias recientes habían debilitado uno de los techos

Advertencias previas y rescate

Familiares de algunas víctimas afirmaron que habían advertido sobre el deterioro del edificio y las filtraciones de agua. Mohammad Zaman contó que había informado al propietario que el agua de lluvia se infiltraba repetidamente en las aulas

Los equipos de emergencia llegaron cinco minutos después de recibir el aviso. Al finalizar el operativo, todas las personas atrapadas habían sido recuperadas. Al menos 40 niños fueron rescatados con vida

El techo derrumbado estaba construido con una estructura tradicional de barro y ladrillos. Algunos niños murieron por asfixia bajo los escombros

La docente Mahwish Zaman relató desde el hospital que el derrumbe ocurrió de manera repentina. Estaba en su aula cuando escuchó un fuerte estruendo en el piso superior; antes de poder indicarles a sus alumnos que escaparan, el techo se desplomó

Entre las víctimas estaban Abdul, de 9 años, y Abuzar, de 10, sobrinos de Mohammad Zaman. La hermana de Abuzar, Samiya, sobrevivió porque había salido a comprar dulces

Zakir Ullah perdió a sus dos hijos, Abu Bakr y Mohammad, que estaban en la misma aula. Su hija corrió a avisar a la familia y, al regresar, encontraron el salón sepultado bajo los restos del edificio