A pocos pasos de la Torre Eiffel, París sumó una tienda singular: un local dedicado por completo a la manteca. Allí se ofrecen 30 variedades elaboradas por pequeños productores familiares de Bretaña, el valle del Loira y el norte de Francia

El dato encaja con una paradoja muy francesa. El país consume alrededor de 8 kilos de manteca por persona al año, una de las cifras más altas del mundo, y aun así mantiene una tasa de obesidad de 14%, por debajo del promedio de 19% de los países desarrollados de la OCDE

Degustar antes de comprar

En la boutique, los clientes prueban con cucharita antes de elegir entre porciones desde 10 gramos hasta bloques de un kilo. Hay opciones clásicas y otras con chalota, pimienta, alga marina, ajo silvestre, finas hierbas y limón con pimienta verde. En la línea dulce aparecen vainilla, frambuesa, fresa y chocolate

El dueño, Erwan Leo, de 34 años, dice que el producto sorprende incluso a quienes creen no gustarle una manteca con sabores como frambuesa o chocolate. También sostiene que debe usarse como el vino: para mejorar una comida, no para excesos

Curiosidad local y turismo gastronómico

La tienda atrae tanto a turistas como a vecinos. Una pareja llegada desde Dublín viajó después de ver videos del lugar, mientras una residente cercana fue en busca de un detalle especial para su casamiento. También se acercan cocineros y trabajadores del rubro gastronómico interesados en probar manteca francesa de alta calidad

Leo insiste en la moderación: caminar mucho y no pasar de cuatro tartines al día. La degustación, dice, exige dejar que la manteca se funda en la boca para que los sabores aparezcan uno por uno

Un producto con identidad francesa

En Francia, la manteca tiene su propio vocabulario: dulce, semisalada y salada. Está presente en croissants, salsas, crepes, caramelo salado y kouign-amann, el pastel bretón cuyo nombre significa literalmente “pastel de manteca”

La tradición se explica también por la historia de Bretaña, donde la sal ayudó a conservarla antes de la refrigeración y una exención del antiguo impuesto sobre la sal mantuvo viva la costumbre de la manteca salada

Los productores del local trabajan con vacas seleccionadas y leche con mayor contenido graso. La tienda, impulsada por la difusión en redes sociales, ya cuenta con cuatro empleados. Desde su apertura, dice Leo, la curiosidad no dejó de crecer. Lo próximo podría ser una manteca sabor croissant y, quizá, otra de violeta