Pattaya, en la costa de Tailandia, vuelve a quedar en el centro de la atención con la llegada prevista de cientos de marinos y marines del USS Abraham Lincoln, que harán escala para descansar tras una larga misión en Oriente Medio
La ciudad, ubicada a unos 100 kilómetros al sureste de Bangkok, recibe desde hace años a turistas de todo el mundo y también a personal militar estadounidense que participa en ejercicios conjuntos con las fuerzas tailandesas en la región
Una escala que también mueve la economía
Las visitas navales suelen dejar dinero en hoteles, comercios y servicios locales. La presencia militar también incluye tareas comunitarias, como atención médica en zonas rurales y trabajo voluntario en orfanatos
Cuando la afluencia de uniformados es grande, la Marina de Estados Unidos despliega a su Shore Patrol para coordinar con la policía tailandesa y prevenir incidentes durante las salidas en tierra
En ese contexto, los marinos suelen ser advertidos de que la prostitución está prohibida por la ley tailandesa, aunque esa norma rara vez se aplica. Además, pagar por sexo es sancionable bajo el código militar estadounidense
De pueblo pesquero a emblema del ocio nocturno
La relación entre Pattaya y los militares viene de lejos. Durante la guerra de Vietnam, la zona quedó cerca de bases usadas por fuerzas estadounidenses, y el flujo constante de personal alimentó el crecimiento de bares y locales nocturnos
Con el tiempo, una combinación de reglas legales ambiguas, el cierre de la etapa bélica y la expansión del turismo internacional consolidó una industria asociada al entretenimiento nocturno y al sexo comercial
La llegada de visitantes desde la ex Unión Soviética en la década de 1990 sumó otra capa a esa transformación. Los vuelos chárter directos y acuerdos de exención de visado impulsaron una nueva oleada turística y llenaron la ciudad de carteles en cirílico
La apuesta por una imagen más familiar
En este siglo, Pattaya ha tratado de reposicionarse como destino para familias. En sus alrededores hay parques, centros comerciales y complejos de lujo que atraen a turistas tailandeses y de otros países asiáticos
La oferta incluye un parque acuático inspirado en Cartoon Network, el Jardín Botánico Tropical Nong Nooch, el Museo del Santuario de la Verdad, campos de golf, carreras y excursiones a islas cercanas
Aun así, quienes buscan el rostro más conocido de la ciudad todavía pueden encontrarlo en Walking Street, epicentro de su vida nocturna