Arturo Pérez-Reverte volvió a situar a la Real Academia Española en el centro de sus críticas tras comentar en X un vídeo de televisión en el que una locutora felicitaba “a todas las atletas y los atletos españolas”
El académico señaló que la frase acumulaba dos errores: el uso de una palabra que no reconoce la RAE y una concordancia incorrecta del adjetivo. En su mensaje, sostuvo que se ha llegado a un punto en el que “la imbecilidad no tiene límites”
Críticas también a los medios y a la Academia
El escritor no solo apuntó contra la presentadora, sino también contra la normalización del lenguaje inclusivo en los medios y contra la falta de respuesta de la propia institución académica. En ese mismo comentario, advirtió que, cuando un uso se extiende lo suficiente, la Academia acaba validándolo
Preguntado después por su continuidad como miembro de la RAE, respondió con ironía: “Si me fuera, se alegrarían unos cuantos. Por eso sigo allí”
Un debate que viene de antes
No es la primera vez este año que Pérez-Reverte cuestiona a la institución de la que forma parte desde 2003, cuando ingresó y ocupó el sillón con la letra T. En una columna publicada en enero, ya había sostenido que la Academia ha perdido fuerza normativa y que evita incomodar en cuestiones lingüísticas
Sus اعتراضciones giran en torno a una idea central: si la RAE debe limitarse a describir el uso o si también debe fijar criterios sobre lo que considera correcto. Para el escritor, la renuncia a esa función termina debilitando la lengua
Tras sus declaraciones más recientes, la Academia aseguró que analizaría sus palabras con rigor. De momento, Pérez-Reverte insiste en que el silencio institucional solo alimenta el deterioro del idioma