Peroniel del Campo volvió a mirar el reloj a paso de caracol. La pedanía de Almenar de Soria celebró la 43.ª edición de su carrera más singular, una cita que surgió hace más de cuatro décadas como respuesta a la despoblación rural y que hoy forma parte de los festejos en honor a la Santísima Trinidad
Este año participaron 58 gasterópodos en una jornada marcada por el viento y las bajas temperaturas, que condicionaron el rendimiento de varios competidores. Pese al mal tiempo, vecinos, niños y visitantes llenaron el entorno de la pequeña pista preparada para la ocasión
Dos pruebas, un mismo pulso lento
La competición se divide en dos modalidades. En la cronoescalada, los caracoles deben subir un metro de altura por una maqueta del castillo de Peroniel. En la carrera en línea, recorren la misma distancia en un trazado recto bautizado como ruta Peroniel-Sierra Valdelaflecha
En ambas pruebas, los jueces son los únicos que pueden intervenir sobre el circuito, ya sea para separar ejemplares amontonados o para humedecer la pista con pulverizadores de agua
Los ganadores de la jornada
La cronoescalada terminó con victoria para Irian y su caracol Cuernecitos, que completó el recorrido en 15 minutos y 17 segundos. León y Pepinizo fueron segundos con 17:40, y Gabi y Salchipapa cerraron el podio con 19:46
En la carrera en línea, el triunfo fue para Luis Muro Calle y Torrente, con un registro de 15 minutos y 2 segundos. Dani y CR7 ocuparon la segunda posición con 16:40, mientras que Martín Muro Calle y El Traidor acabaron terceros con 19:16
Una tradición que se prepara semanas antes
La búsqueda de los participantes empieza con antelación. Las familias recorren manantiales y arboledas cercanas para aprovechar la humedad del terreno y encontrar ejemplares adecuados. La selección descarta los caracoles pequeños y los de tonos marrones o blancos, y prioriza los que tienen fuerza suficiente para mover bien su concha
La organización registra a cada participante, identifica el caparazón con un dorsal y controla los tiempos de forma oficial. También aplica un control antidopaje simbólico para asegurar que los animales no lleven nada ajeno a la hierba del campo
El arraigo se nota en el origen de los competidores: el 90% pertenece a casas del propio municipio. Tras la entrega de premios, todos los caracoles vuelven a su entorno natural, una práctica que la organización mantiene desde el comienzo y que sirve también como aprendizaje ambiental para los más jóvenes