Perú atraviesa su peor nivel de hambre en 15 años, de acuerdo con el Índice Global del Hambre 2025. La crisis alcanza tanto a comunidades rurales de altura como a sectores vulnerables de Lima
En Chocñihuaki, una comunidad alpaquera de la provincia de Condesuyos, Basilia Ancasi alimenta a su familia con la carne de sus animales y recurre al trueque para conseguir papas o chuño. En Huáscar, San Juan de Lurigancho, Emilio Gaspar depende de una olla común para alimentar a sus dos nietos
Una alpaca sostiene a una familia durante un mes
Basilia Ancasi tiene 36 años y vive a unos 5.000 metros sobre el nivel del mar, cerca de la frontera entre Arequipa y Cuzco. Posee 100 alpacas y vende aproximadamente 20 cada año
Si comercializa cada animal por 250 soles, obtiene 5.000 soles anuales. Ese monto equivale a unos 416 soles mensuales o 13 soles diarios
Cuando necesita papas o chuño, intercambia alpacas con comerciantes de la zona. Por un animal puede recibir un saco de papas de cinco arrobas o dos arrobas de chuño
La carne de una alpaca sacrificada puede durar un mes debido a las bajas temperaturas. Sin embargo, el frío también afecta la salud y la economía de la comunidad
Las madrugadas pueden alcanzar los -20 °C. Las heladas atraviesan la casa de piedra de Basilia pese a sus siete frazadas y también exponen a las alpacas a neumonía y enfermedades bronquiales
Servicios básicos que no funcionan de forma permanente
Chocñihuaki cuenta con postes de luz, pero no tiene electricidad permanente. También dispone de una posta médica sin personal de salud y de la institución educativa 4057, donde se pierde parte del calendario escolar durante los meses de frío
John Raúl Uranova Condori, alcalde de Callarí, reconoció que en la práctica se dictan tres semanas de clases por mes. El sistema de alternancia deja a los estudiantes con dos meses y cinco días menos de enseñanza al año frente a otros alumnos del país
Francisco Huamaní Cirincha, comunero de la zona, señaló que la llegada de equipos de televisión fue un hecho inusual para la localidad. También describió el impacto de la migración
Hay alrededor de 180 comuneros empadronados, pero solo permanece cerca del 40%. La falta de servicios y oportunidades lleva a muchos jóvenes a trasladarse a otras ciudades, mientras los adultos mayores quedan a cargo de los animales
Inflación y pobreza frenan la reducción del hambre
El Índice Global del Hambre 2025 ubicó a Perú en niveles similares a los de hace una década. El indicador considera la mortalidad infantil, la malnutrición crónica, la desnutrición aguda infantil y el retraso en el crecimiento de niños y niñas
El diagnóstico relaciona el estancamiento con la inflación, las consecuencias internacionales de la guerra entre Rusia y Ucrania, la recesión y la inestabilidad política peruana
El crecimiento económico no reduce por sí solo el hambre ni la pobreza si no está acompañado de políticas públicas dirigidas a los hogares con menores ingresos. El fenómeno de El Niño también puede disminuir la producción y la capacidad de autoalimentación de las comunidades rurales
Loreto, La Libertad, Puno, Huancavelica, Huánuco y Cajamarca figuran entre las regiones con indicadores más complejos. Ante la falta de avances sostenidos durante los últimos 15 años, la meta de hambre cero para 2030 aparece fuera de alcance
Una olla común alimenta a 56 personas en Lima
En la parte alta de Huáscar, Emilio Gaspar, de 71 años, sube el cerro para recoger el almuerzo de la olla común Señor de los Milagros. Tiene diabetes, mareos y caídas frecuentes, pero debe asegurar la comida para él y sus dos nietos
De lunes a viernes, el comedor cubre parte de la alimentación familiar. Durante el fin de semana, cuando no abre, Emilio cocina con lo que consigue
Cuando no tiene alimentos disponibles, recolecta plástico para venderlo. Por esa actividad obtiene alrededor de 15 soles diarios, un ingreso destinado a cualquier comida que pueda preparar
Maribel Ascona y otras vecinas cocinan para 56 personas. Entre ellas hay cinco adultos mayores que también necesitan medicamentos y ropa
La organización surgió durante la pandemia y continuó activa porque muchas personas que perdieron sus empleos no recuperaron ingresos estables. Las familias reciben menestras de instituciones públicas, pero solicitan más apoyo y un local con agua y electricidad
En Arequipa, Basilia puede recibir ofertas de hasta 200 soles por una alpaca. En Lima, Emilio depende del precio que le paguen por el plástico recolectado
En ambos casos, la alimentación diaria está condicionada por recursos mínimos y por redes comunitarias que intentan compensar la falta de servicios básicos