Michael Phelps regresó al borde de una pileta diez años después de cerrar su carrera en los Juegos de Río, donde sumó 23 medallas de oro. Esta vez lo hizo acompañado por dos de sus cuatro hijos, en el marco de los Pan Pacific Championships

Beckett mira el agua con atención

Beckett, de 8 años, y Maverick, de 6, siguieron junto a su padre y a su madre, Nicole, dos jornadas del torneo internacional que reunió a equipos de Estados Unidos, Australia, Canadá y Japón. En casa quedó Boomer, de 10, cuidando a Nico, de 2

El mayor interés estuvo en Beckett, que observó con atención las pruebas y mostró curiosidad por el deporte. Phelps dijo que el entrenador Bob Bowman, su histórico técnico, le da algunos consejos al chico y que ve en él un estilo más de velocista

Apoyo, sin presión

La familia ya busca entrenadores en Phoenix, donde viven, para evaluar ese posible camino. Phelps fue claro: si Beckett quiere nadar, lo apoyará, pero no piensa empujarlo hacia la disciplina

También le explicó que la natación exige trabajo intenso y constancia. Phelps recordó que él empezó a nadar a los 7 años en Baltimore, primero con temor a meter la cara en el agua, y que la pileta terminó ayudándolo a canalizar su energía

Un espejo de su infancia

El exnadador contó que ve rasgos propios en su segundo hijo, sobre todo en el carácter. Dijo que Beckett a veces tarda en calmarse cuando se enoja, algo que le resultaba familiar

Phelps debutó en unos Juegos Olímpicos con apenas 15 años, en Sídney 2000. Ahora, desde otro lugar, observa si uno de sus hijos seguirá el mismo camino