La psicóloga y escritora chilena Pilar Sordo defendió la idea de avanzar aun cuando aparezca el temor. En una entrevista, señaló que el miedo no debería ser un freno, sino un impulso para asumir desafíos y atravesarlos con decisión

“No hay que dejar de hacer algo por miedo. Para mí, el miedo es un motor, un estimulador”, expresó. También destacó que la osadía y la falta de vergüenza le permitieron acercarse al mundo hispanohablante y conectar con más personas

Vínculos más frágiles y menos palabras

Sordo advirtió luego sobre un cambio en la forma en que las personas se comunican. Según planteó, hoy se usa menos vocabulario, lo que limita la capacidad de expresar lo que sucede en el interior de cada uno

En esa línea, sostuvo que el reemplazo de palabras por emoticones y la menor paciencia para escuchar debilitan la profundidad de los vínculos. Para la especialista, conversar de verdad implica exponerse a ser transformado por lo que dice el otro, algo que cada vez ocurre menos

Cómo se habla uno a sí mismo

La autora también subrayó la importancia del diálogo interno. Tras años de investigación, afirmó que la manera en que cada persona se habla define su amor propio y condiciona la forma en que percibe el mundo

Desde esa mirada, la autopercepción influye en la manera de atravesar duelos, construir un propósito y expresar las emociones. Si alguien se piensa como una persona noble o confiable, también tenderá a proyectar esa imagen hacia los demás

La incomodidad como señal de cambio

Por último, Sordo cuestionó la presión por sostener una felicidad permanente. A su entender, la incomodidad es una señal necesaria: marca el punto en el que una persona advierte que algo debe cambiar

“La incomodidad es la única invitación al crecimiento”, afirmó. También reivindicó el derecho a cambiar de opinión, equivocarse y alejarse de lugares donde no hay bienestar