BOBO-DIOULASSO, Burkina Faso. La tierra bajo los botines de Oumarou Compaoré es arenosa y pedregosa. No parece, en principio, el lugar ideal para cultivar piñas. Sin embargo, su finca, en el oeste de Burkina Faso, forma parte de un esfuerzo más amplio para depender menos de las importaciones y adaptarse a un clima cada vez más hostil en el Sahel africano
Durante años, la piña fue vista como una fruta exótica, asociada a países costeros más ricos y más cara que los mangos que crecen en muchos hogares burkineses. “Nos decían que aquí solo podíamos cultivar algodón, maíz o sorgo”, contó Compaoré en la granja que fundó en 2018, a las afueras de Bobo-Dioulasso
Su apuesta despegó, en parte, durante las restricciones fronterizas de la pandemia de COVID-19. La escasez facilitó las ventas y convirtió a la piña en una actividad con más salida que las papayas que también cultivaba. Hoy, su plantación alcanzó unas 50 hectáreas
Una fruta que entró en la agenda nacional
Las autoridades militares de Burkina Faso tomaron nota. Su plan de crecimiento económico está fuertemente ligado a la agricultura y la piña ya figura en la estrategia oficial de desarrollo como una vía para fortalecer la autosuficiencia alimentaria de un país de 24 millones de habitantes
No hay datos oficiales disponibles sobre la producción nacional, pero los agricultores aseguran que cada vez más personas se animan a sembrarla. En la región administrativa donde está la finca de Compaoré, las plantaciones habrían crecido hasta unas 100 hectáreas hacia noviembre. Un ingeniero agrónomo que trabaja con él estimó que más de 100 productores ya se están sumando al negocio
Autosuficiencia como bandera política
Bajo el mando del capitán Ibrahim Traoré, que llegó al poder tras un golpe de Estado en 2022, Burkina Faso presentó la producción de alimentos como una cuestión de soberanía. En abril suspendió las importaciones de arroz para impulsar la producción local. En 2024 inauguró dos fábricas de pasta de tomate, un producto básico en la dieta del país
En un gran supermercado de la capital, Uagadugú, incluso existe un sector dedicado a alimentos cultivados localmente, como manteca de karité, harina de maíz y yuca, además de jugos de mango, con el lema: “Consumamos lo que producimos”
Son pasos para reducir una dependencia de décadas que ha expuesto a millones de personas a los cambios en los costos de transporte y a otros sacudones de precios
Aun así, el hambre sigue siendo extendida. Una crisis de seguridad que lleva una década, con grupos yihadistas controlando amplias zonas del territorio, ha limitado el acceso a tierras de cultivo y mercados
Muchas personas han sido desplazadas. Organismos de la ONU advierten que unos 2,7 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria aguda durante la temporada de escasez, cuando bajan las reservas de la cosecha anterior y suben los precios
El ejemplo que está multiplicando sembradores
Mdme Kaba Séré, productora de piña en la provincia de Houet, dejó el sector sin fines de lucro y se pasó al campo en 2023, tras los recortes de la ayuda internacional. Cuenta que de niña le repetían que la piña no podía crecer en el Sahel, la franja seca al sur del Sahara
Después recibió capacitación de Compaoré y decidió intentarlo. “Vimos lo que Oumarou estaba haciendo y pensamos: es posible, ¿por qué no?”, dijo. Hoy amplió su explotación hasta unas 60.000 plántulas
“Con la piña hay ganancia”, afirmó. “Ha impactado a toda mi familia porque gracias a esto he podido ayudarles”
Un negocio rentable, pero exigente
La rareza de la fruta en Burkina Faso ayuda a que haya compradores incluso antes de que llegue al mercado. Pero el cultivo requiere inversión en fertilizantes, riego y transporte confiable
Además, la piña tarda hasta dos años en madurar y necesita acceso constante al agua. Compaoré riega parte de su terreno desde un pozo, pero perforar uno está fuera del alcance de muchos productores
El calor extremo también complica la producción. Para adaptarse, algunos agricultores riegan con agua fresca por la tarde-noche, una práctica que ayuda a mitigar el estrés térmico
Compaoré mantiene el optimismo. En parcelas recién adquiridas, unos 30 trabajadores avanzaban entre las filas al ritmo de la música que salía de un parlante. Ese día, dijo, la meta era plantar unas 60.000 plántulas
Calcula que esos nuevos lotes producirán entre 60 y 75 toneladas de piña y generarían ingresos por unos 35 millones de francos CFA, cerca de 62.000 dólares
“Incluso podríamos volver autosuficiente al país en esta fruta”, aseguró