Tras una noche de consumo de alcohol, algunas personas pueden despertarse con palpitaciones, inquietud, ansiedad o la sensación de que algo malo está por suceder. Este estado se conoce popularmente como hanganxiety
El término combina las palabras inglesas hangover —resaca— y anxiety —ansiedad—. No se trata de un diagnóstico psiquiátrico, sino de una forma coloquial de describir la ansiedad asociada con la resaca
El efecto de rebote en el cerebro
El alcohol funciona como un depresor del sistema nervioso central. Durante su presencia en el organismo, aumenta la actividad inhibitoria vinculada con el GABA y modifica otros sistemas, como el relacionado con el glutamato
Para compensar esos efectos, el cerebro intenta recuperar su equilibrio. Esa adaptación puede mantenerse durante un tiempo cuando el cuerpo empieza a eliminar el alcohol y disminuye su acción sedante
El resultado puede ser una respuesta de hiperactivación, con mayor sensibilidad al estrés, problemas para dormir, taquicardia, intranquilidad y ansiedad
La resaca también influye
Los cambios cerebrales se combinan con otros efectos habituales de la resaca, como el descanso fragmentado, la deshidratación, las alteraciones metabólicas, la inflamación y el aumento de la respuesta del organismo frente al estrés
El malestar provocado por los metabolitos del alcohol también puede contribuir a que la ansiedad aparezca sin una causa que la persona pueda identificar con claridad
Preocupación y recuerdos incompletos
La hanganxiety no surge únicamente de los cambios físicos. Las dudas sobre lo ocurrido durante la noche, los mensajes enviados o los momentos que no se recuerdan con precisión pueden alimentar pensamientos repetitivos
Esta rumiación puede aumentar la preocupación durante la resaca, especialmente en quienes tienen una mayor predisposición a experimentar ansiedad
La cantidad de alcohol ingerida también es relevante. Una exposición más elevada y una intoxicación más intensa pueden producir mayores alteraciones del sueño, deshidratación, cambios neuroquímicos y síntomas al día siguiente
Cómo atravesar el malestar
Cuando la ansiedad forma parte de la resaca, puede reducirse a medida que el organismo se recupera. Dormir, hidratarse y alimentarse de manera adecuada pueden acompañar ese proceso
También es recomendable no continuar bebiendo para intentar aliviar los síntomas y reducir temporalmente el consumo de otros estimulantes. Mientras persista el malestar, conviene postergar decisiones importantes
El uso de medicamentos requiere especial precaución. Tomar por cuenta propia ansiolíticos, sedantes o hipnóticos después de beber puede ser riesgoso, sobre todo si todavía queda alcohol en el organismo