Para algunas personas, tomar café por la noche no impide dormir. Otras, en cambio, pueden pasar horas despiertas después de consumir una taza. La diferencia está relacionada con la manera en que cada organismo procesa la cafeína
Cómo actúa la cafeína
La cafeína es la sustancia psicoactiva más consumida del mundo. Cada día se beben más de 2000 millones de tazas de café, sin contar los refrescos de cola, las bebidas energéticas, algunos chocolates, chicles y suplementos deportivos que también la contienen
Su efecto no consiste en aportar energía adicional, sino en bloquear la acción de la adenosina, una sustancia que se acumula en el cerebro durante el día y genera sensación de sueño. Por eso puede aumentar el estado de alerta, favorecer la concentración y disminuir temporalmente el cansancio
En exceso, sin embargo, puede causar dolor de cabeza, nerviosismo, palpitaciones y dificultades para dormir
El metabolismo cambia según cada persona
Después de ser ingerida, la cafeína pasa rápidamente al torrente sanguíneo y llega al cerebro. Al mismo tiempo, el hígado comienza a descomponerla mediante una enzima. Luego, sus restos son eliminados a través de la orina
Este proceso puede durar entre seis y veinte horas, dependiendo de la persona. Por eso, una primera taza puede no generar una reacción evidente, pero una segunda bebida consumida dos o tres horas después puede aumentar la cantidad de cafeína presente en el organismo y provocar ansiedad
Genética, hábitos y medicamentos
La velocidad con la que el hígado procesa la cafeína depende en buena medida del gen CYP1A2. La ascendencia genética también podría influir: algunas investigaciones indican que, en promedio, los europeos y los sudamericanos tienden a metabolizarla más rápido
El ADN no es el único factor. Fumar parece estimular al hígado y acelerar hasta en un 65% la descomposición de la cafeína, aunque no está claro que el vapeo produzca el mismo efecto. Esto puede ayudar a explicar por qué los fumadores suelen consumir más café y por qué, al dejar de fumar, la bebida puede comenzar a producirles efectos más intensos
Algunos antibióticos, las píldoras anticonceptivas y otros medicamentos pueden ralentizar el proceso y prolongar la permanencia de la cafeína en el organismo. Durante el embarazo también disminuye la actividad de la enzima hepática que la descompone, debido a los cambios hormonales
La tolerancia también modifica la respuesta
El consumo frecuente de café puede reducir la sensibilidad a la cafeína, porque el organismo se adapta a su presencia. Si una persona deja de consumirla durante varias semanas, esas adaptaciones comienzan a revertirse. Por eso, la primera taza después de una pausa puede producir una sensación de estimulación o nerviosismo más intensa de lo habitual
Cuándo conviene dejar de consumirla
Los especialistas en sueño suelen recomendar evitar la cafeína durante al menos seis horas antes de acostarse. También advierten que puede dificultar el inicio del sueño y afectar su calidad
Como referencia, se suele sugerir no consumirla después de las 14 si la hora habitual de descanso es alrededor de las 22. Sin embargo, una regla fija no contempla las diferencias individuales en la forma de procesarla
Durante el embarazo, se aconseja limitar el consumo a menos de 200 miligramos diarios, una cantidad equivalente aproximadamente a dos tazas grandes de café filtrado. Consumir más se ha relacionado en distintos estudios con bajo peso al nacer y otras complicaciones
Para el resto de los adultos, la recomendación principal es la moderación. Las sobredosis son poco frecuentes y los cuadros graves suelen estar vinculados con productos de cafeína altamente concentrada, capaces de aportar varios gramos en pocos minutos
Además, décadas de investigaciones asociaron el consumo moderado de café con mejores resultados de salud y un menor riesgo de varias enfermedades. Aunque no se ha demostrado que el café sea la causa directa de esos beneficios, quienes lo beben con moderación incluso podrían vivir ligeramente más que quienes no lo consumen