Más de 200 propietarios de tierras del oeste de Texas presentaron una demanda contra la administración de Donald Trump para impedir la construcción del muro fronterizo en la región de Big Bend

La acción fue impulsada por Conserve Big Bend y otros seis demandantes. La organización representa a una coalición de aproximadamente 230 propietarios, algunos de los cuales habían cuestionado anteriormente las políticas fronterizas del expresidente Joe Biden

El cuestionamiento a la declaración federal

La demanda sostiene que el Gobierno calificó de manera incorrecta a Big Bend como una zona de “alta entrada ilegal” con el objetivo de invocar un poder extraordinario

Los propietarios argumentan que las cifras oficiales contradicen esa caracterización. Durante el año fiscal 2025, el sector Big Bend registró 3096 aprehensiones, equivalentes al 1,3% del total de la frontera suroeste y la cifra más baja entre sus nueve sectores

En los últimos cinco años, la zona concentró en promedio el 1,16% de los arrestos fronterizos. Por eso, los demandantes señalan que se trata del sector con menor cantidad de detenciones cada año

El objetivo del reclamo judicial es detener de forma definitiva la construcción de muros, barreras y carreteras en propiedades privadas

Protestas y preocupación de los residentes

El anuncio de la demanda se realizó durante una conferencia de prensa precedida por una protesta frente al tribunal del condado de Presidio, en Marfa. Los manifestantes llevaron pancartas con consignas como “No se metan con Big Bend” y “Propietarios de tierras contra el muro fronterizo”

Laura Allen, ganadera del condado de Val Verde y exjueza del mismo distrito, afirmó que había respaldado a Trump en dos elecciones y que consideraba segura la frontera. “Ha asegurado la frontera, pero ahora déjela en paz”, expresó

Los integrantes de la coalición que poseen terrenos en los condados de Hudspeth, Brewster, Presidio y Val Verde recibieron notificaciones escritas en las que se les informó que sus propiedades podrían ser necesarias para el proyecto

David Keller, arqueólogo regional, integrante de la junta de Conserve Big Bend y dueño de una finca de diez acres, unas cuatro hectáreas, en Presidio, manifestó su preocupación por perder el acceso al río Grande y por los efectos de la obra sobre el riego

“Big Bend no es un lugar vacío en un mapa. Es nuestro hogar”, sostuvo Keller. Joaquín Peña, integrante de una familia dedicada durante décadas al cultivo de la tierra en la región, describió la posible construcción como “una amenaza inminente” para la población local

Las obras que continúan en la frontera

Un mes antes de la presentación judicial, la administración Trump suspendió temporalmente la construcción y los trabajos de topografía dentro del Parque Nacional Big Bend. La medida buscaba permitir una evaluación en el terreno a cargo de Rodney Scott, director de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza

Scott afirmó que la agencia protegería los espacios naturales del país y que se reuniría con líderes locales, integrantes de la comunidad y otros sectores involucrados

La suspensión está prevista hasta el 30 de septiembre. Sin embargo, la administración ya comenzó la construcción de un tramo de 47 millas, unos 75 kilómetros, denominado Big Bend 1, en el condado de Hudspeth