Un archipiélago pequeño, pero muy regulado
Frente a la ría de Vigo, a unos 14 kilómetros de la costa gallega, las Islas Cíes concentran en poco más de cuatro kilómetros cuadrados playas, acantilados, senderos y una fuerte protección ambiental. El conjunto está formado por tres islas: Monteagudo, do Faro y San Martiño
Las dos primeras son las que reciben visitantes habituales y están unidas por el istmo natural de la playa de Rodas. San Martiño, en cambio, queda reservada a quienes llegan en embarcación privada con permiso de fondeo
El archipiélago integra el Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Illas Atlánticas de Galicia desde 2002
Cómo entrar y qué conviene saber antes de ir
La llegada solo puede hacerse por mar. En temporada alta, entre Semana Santa y el 15 de septiembre, salen ferris desde Vigo, Cangas, Baiona, Sanxenxo y Portonovo, con trayectos de entre 30 y 45 minutos según el puerto de salida
El billete cuesta 17,50 euros para adultos y 8 euros para menores en esa época. Además, hace falta una autorización gratuita previa tramitada en la web de la Xunta de Galicia. El cupo diario está limitado a 1.800 personas y el permiso genera un código QR que debe vincularse a la reserva del barco y presentarse al embarcar y al llegar
En septiembre suele haber más margen para conseguir plaza que en julio y agosto, cuando los permisos se agotan con rapidez
Primera parada: la playa de Rodas
Al desembarcar, la imagen más reconocible es la de Rodas, una playa en forma de media luna que actúa como conexión natural entre Monteagudo y do Faro. Sus dunas protegidas, la vegetación de grama marina y el Lago de los Niños la convierten en el punto de inicio más lógico para cualquier visita
Quien busque rincones más tranquilos puede caminar hacia Nosa Señora, una cala más pequeña y con presencia de roca, o hasta Figueiras, conocida también como la playa de los alemanes, con tradición nudista y rodeada de pinar. Más al norte aparecen otras ensenadas menores, como Bolos, Margaridas o Cantareira
Un paisaje marcado por la historia y las aves
Las Cíes acumulan siglos de relatos: desde la tradición que atribuye a Ptolomeo el nombre de islas de los dioses hasta la presencia de monasterios medievales, saqueos de corsarios y refugio para piratas como Francis Drake. La isla quedó deshabitada a mediados del siglo XX y hoy su actividad se centra en el turismo y la conservación
Desde 1988 son Zona de Especial Protección para las Aves y albergan una de las colonias de gaviota patiamarilla más destacadas del sur de Europa. También cuentan con la distinción de Destino Starlight por la calidad de sus cielos nocturnos
Camping y restauración limitada
No hay hoteles en el archipiélago. Detrás de Rodas, junto al Lago de los Niños, se encuentra el único camping autorizado, además de dos restaurantes y un bar, que concentran toda la oferta gastronómica de la isla
Para una excursión de un solo día, lo más práctico es llevar comida o reservar con antelación. En estas fechas, la ocupación suele ser más llevadera que en pleno verano
La subida al faro, el mejor cierre del día
La jornada suele terminar con la caminata hasta el Faro de Cíes, construido en 1853 sobre el punto más alto de la isla do Faro, a 175 metros sobre el nivel del mar. La ruta arranca en el centro de interpretación, junto al embarcadero, y lleva entre 30 y 40 minutos entre pinos hasta el mirador
Desde arriba se abre la vista sobre el Atlántico y sobre San Martiño, la tercera isla del conjunto. El parque suma cuatro senderos señalizados —Faro de Cíes, Faro da Porta, Alto do Príncipe y Faro do Peito— con unos nueve kilómetros en total, combinables según el tiempo disponible
Con el primer barco de la mañana y el último de regreso al atardecer, es posible recorrer una playa, subir al faro y comer en la isla sin ir con prisas