El invierno en la Patagonia convierte la búsqueda de pumas en una experiencia exigente y precisa. La nieve cubre la estepa, el frío endurece la ruta y el paisaje obliga a leer cada señal para acercarse al felino más esquivo de la región
La partida se inicia en Perito Moreno, en el noroeste de Santa Cruz, donde la ruta nacional 40 y la provincial 43 se cruzan antes de abrir paso a campos privados y al Parque Nacional Patagonia. Desde allí, el recorrido avanza hacia el sur con la ayuda de Facundo Nahuel Epul, guía nacido en la zona y especializado en safaris
Durante la salida, el equipo de rastreo incluye teléfono satelital, conexión Starlink, radio VHF, binoculares, cadenas para nieve, botiquín y comida para la jornada. La zona había quedado cubierta por una gran nevada reciente, que dejó una estampa casi antártica: blanco por todos lados, con matas y alambrados como únicos cortes en el paisaje
Una meseta que sostiene la vida
En el camino aparece la Meseta del Lago Buenos Aires, una gran formación basáltica que supera los 1.000 metros de altura y se extiende hacia el oeste y el sur del lago homónimo. Su entorno forma parte de un territorio clave para la biodiversidad del Parque Nacional Patagonia
El área combina mesetas escalonadas, depresiones y valles de la estepa, atravesados por cursos de agua como el río Fénix Grande. El suelo y las antiguas huellas glaciares explican buena parte de su relieve
Además del puma, en la región habitan guanacos, zorros colorados y grises, piche patagónico, zorrinos, gato del pajonal, peludos y chinchillones anaranjados. Entre las aves registradas figuran el macá tobiano, el cóndor andino, el choique, el pato de los torrentes, los cauquenes y los flamencos
En invierno, la flora se reduce, pero sobreviven arbustos perennes y matas leñosas que mantienen su forma y un verde oscuro sobre el fondo nevado
Leer el rastreo en la nieve
Buscar un puma exige paciencia y atención al detalle. El rastreo empieza con la reacción de la fauna local: guanacos y choiques alterados, miradas fijas hacia un sector o una corrida repentina pueden indicar que algo se mueve cerca
La nieve también ayuda a descifrar el paso del felino. Sus huellas son redondeadas, con almohadilla pentagonal y sin marcas de uñas, porque las retrae. Las patas delanteras suelen verse más grandes que las traseras
Otra pista la dan las aves carroñeras. Caranchos y cóndores que descienden una y otra vez sobre un mismo punto pueden señalar una presa reciente o un apostadero. La señal más firme llega con los restos de guanacos o liebres cubiertos parcialmente con tierra, nieve o vegetación
La migración de guanacos también forma parte del mapa de lectura: en invierno bajan hacia valles y cañadones en busca de alimento, y el puma sigue a sus presas
El encuentro en el cañadón
La espera termina en el Cañadón Caracoles, al que se llega tras dejar por un tramo la RN 40 y tomar la RP 101, camino también vinculado con la Cueva de las Manos. Desde el borde del cañadón, con binoculares en mano, el rastreo se vuelve más fino
El cielo marca presencia de cóndores, y abajo, sobre el agua salitrosa, reposan tres flamencos. Entonces aparece la escena buscada: un puma y su cachorro, descansando dentro de una pequeña cueva y observando en silencio
El puma es un animal solitario, territorial y de hábitos sobre todo crepusculares y nocturnos. Los machos adultos pesan entre 55 y 80 kilos, y las hembras entre 30 y 60. No ruge: se comunica con ronroneos, gruñidos, silbidos y chillidos
También destaca por su potencia física. Puede saltar hasta cinco metros en vertical y más de diez en horizontal. Como carnívoro oportunista, se alimenta sobre todo de guanacos, aunque también caza choiques, liebres y otros mamíferos menores, e incluso ganado según la zona
Su papel ecológico es central: actúa como depredador tope y ayuda a regular a los herbívoros, sosteniendo el equilibrio de los ambientes patagónicos y andinos
Más allá del avistaje
La experiencia no se agota en la observación del felino. La búsqueda misma revela la dureza y la belleza de la estepa, con su clima extremo, su fauna adaptada y su inmensidad silenciosa
Perito Moreno funciona además como base para otros recorridos de la zona. Hacia el norte aparece Los Antiguos, Capital Nacional de la Cereza, reconocida por su microclima y su producción de frutas finas, especialmente cerezas y frutillas
En territorio chileno, las Catedrales de Mármol suman otro atractivo: formaciones de carbonato de calcio moldeadas por el agua sobre la ribera del lago General Carrera. Hacia el sur, el Parque Provincial Cueva de las Manos y el Cañadón del Río Pinturas ofrecen circuitos de trekking con vistas amplias de roca y estepa
La Cueva de las Manos completa ese mapa con su valor arqueológico y sus pinturas rupestres de más de 9.000 años