La terapia de luz brillante podría convertirse en una herramienta útil para mejorar el descanso de las personas mayores. Un estudio con más de 200 participantes de entre 63 y 92 años halló que la exposición controlada a luz artificial ayudó a ordenar los ciclos de sueño y a aumentar la actividad durante el día

Un ensayo en hogares y con seguimiento real

La investigación se realizó con adultos mayores de Tartu, Bolonia y Ámsterdam. Durante dos semanas, los científicos midieron su exposición habitual a la luz, sus pautas de sueño y su nivel de actividad mediante dispositivos portátiles y registros diarios

Luego, cerca de la mitad recibió durante tres meses una lámpara de espectro completo instalada en la habitación que más usaban. El protocolo pedía encenderla dentro de la primera hora tras despertar y apagarla cuatro horas antes de la hora habitual de dormir

Más luz, mejor vigilia

Los resultados mostraron que quienes recibían mayor exposición lumínica tenían más actividad diurna, permanecían más alerta durante el día y reportaban un sueño de mejor calidad

También se observaron mejores patrones entre quienes empezaban la luz más temprano por la mañana. En cambio, retrasar el uso o prolongar la exposición hacia la tarde parecía menos favorable para el descanso nocturno

Un recurso con valor para la salud pública

El beneficio podría ser especialmente relevante en personas con hipertensión, diabetes, obesidad o enfermedades cardíacas, ya que en el inicio del estudio presentaban niveles más bajos de exposición a la luz. Los autores plantean que esta intervención podría apoyar un envejecimiento más saludable sin recurrir a medicamentos

La conclusión principal es que la luz, bien usada y en horarios adecuados, puede convertirse en una ayuda simple para mejorar el sueño de los adultos mayores en entornos urbanos