La nueva novela de Rachel Cusk volvió a instalar una pregunta clásica y explosiva: cuándo un personaje deja de ser ficción y empieza a parecerse demasiado a una persona real. En Life of M, la actriz ficticia M comparte rasgos biográficos, profesionales y publicitarios que muchos lectores asociaron de inmediato con Natalie Portman

La novela llegó precedida por una enorme expectativa y por una lectura en clave de escándalo. La discusión creció a medida que circularon especulaciones sobre un posible vínculo entre la autora y la actriz, alimentadas por los guiños internos del libro y por la historia de una relación literaria y social que ambas habían cruzado en París

Un parecido que alimentó la polémica

En la novela, M fue una estrella infantil, trabajó junto a un coprotagonista masculino mayor y más tarde se convirtió en imagen de una marca de lujo. También interpreta a una bailarina atormentada y a una sobreviviente de una masacre escolar que termina transformándose en figura del pop. Para muchos observadores, esos elementos remitieron con claridad a la trayectoria de Portman

La propia estructura del libro reforzó esa lectura. La narración presenta a una escritora sin nombre y a M, que discuten la idea de convertir la vida de la actriz en materia literaria. Más adelante, el personaje protesta por el modo en que está siendo retratado. Ese juego entre cercanía y distancia fue suficiente para disparar conjeturas sobre cuánto había de real en la historia

Rachel Cusk y su zona de conflicto

La controversia no sorprende del todo a quienes siguen la obra de Cusk. La autora británica lleva años trabajando en el borde entre memoria, observación y ficción. En sus libros anteriores ya había generado reacciones intensas por la crudeza con que abordó la maternidad, el divorcio y las relaciones personales

Su giro hacia la autoficción consolidó esa reputación. La trilogía Outline, Transit y Kudos convirtió a una escritora llamada Faye en un espejo apenas velado de la propia Cusk, con largas conversaciones y escenas que borran con cuidado la frontera entre experiencia y creación

Más que un retrato de una actriz

Pese al ruido que rodeó el lanzamiento, Life of M no funciona solo como una novela sobre una celebridad. Cusk usa a M como vehículo para pensar la fama, la actuación constante de la identidad y la manera en que las personas construyen versiones de sí mismas frente a los demás

La narración alterna entre distintas voces y apuesta por una prosa seca, contenida y a ratos distante. Esa elección vuelve al libro más experimental que emocional, y también más frío. La propia forma del texto sugiere que el interés de Cusk está menos en el chisme que en la idea de la representación

Una novela breve y divisiva

Con apenas 183 páginas, la obra fue recibida con críticas dispares. Algunos señalaron su abstracción y su frialdad; otros destacaron su audacia formal. También hubo reparos sobre un desenlace que reordena lo leído y deja en duda buena parte de lo anterior

Lo cierto es que Cusk vuelve a provocar conversación. Y, una vez más, lo hace desde un territorio incómodo: el punto exacto donde la literatura observa la vida real, la transforma y devuelve una versión que parece demasiado cercana para ser inocente