Antes de decidir una compra o una locación, no alcanza con mirar solo el departamento. El estado general del edificio también pesa en el valor del inmueble y puede anticipar costos importantes a mediano plazo
La falta de mantenimiento suele notarse rápido en construcciones de pocos años, sobre todo cuando los espacios compartidos y las amenities empiezan a mostrar desgaste. En esos casos, la imagen del edificio se deteriora y también se complica la reventa
Señales que afectan la valuación
Los puntos que más inciden suelen ser la fachada, el ascensor, el hall de entrada y los pasillos. A eso se suman terrazas, piscinas, laundry y gimnasio, especialmente en edificios con pocos años de uso
También conviene revisar cómo están resueltas las instalaciones clave: agua, desagües, bombas, tanques, electricidad y ascensores. Las rajaduras y filtraciones exteriores son alertas importantes porque pueden derivar en reparaciones costosas
Expensas bajas, un dato que puede engañar
Un edificio con expensas demasiado bajas puede esconder una administración que posterga arreglos o chequeos necesarios. Eso suele traducirse en gastos altos más adelante y en una depreciación progresiva de la unidad
La calidad de la construcción y de los materiales también marca diferencias. Los materiales de mayor durabilidad requieren menos intervención y ayudan a conservar mejor el inmueble con el paso del tiempo
Qué revisar antes de cerrar una operación
El diseño original del edificio también importa. Una buena previsión para lluvias intensas, con rejillas y accesos suficientes, puede evitar problemas estructurales o de funcionamiento
A partir de los cinco a diez años, el edificio necesita una planificación de mantenimiento por áreas. Y alrededor de los diez años, también conviene revisar pinturas y revestimientos para proteger la estructura y sostener su aspecto general
En la práctica, el mejor indicador sigue siendo el estado visible del edificio y la organización del consorcio. Cuando hay mantenimiento constante, las chances de conservar valor son mucho mayores
Por eso, además de mirar la unidad, vale prestar atención a quién se ocupa de los arreglos, cómo se usan las expensas y si existe un plan de mantenimiento sostenido en el tiempo