BRASILIA.– La polémica volvió a instalarse tras la frase del presidente argentino Javier Milei sobre Luiz Inacio Lula da Silva. Pero el recorrido judicial del líder brasileño fue más complejo que una supuesta “falla administrativa”: hubo condenas, prisión, anulación de fallos y decisiones posteriores del Supremo Tribunal Federal (STF) que cambiaron por completo el escenario

Las condenas que llevaron a la cárcel a Lula

En julio de 2017, el entonces juez Sergio Moro condenó a Lula a nueve años y medio de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero. La acusación sostenía que el exmandatario había recibido un tríplex en Guarujá de la constructora OAS a cambio de favorecerla

Un año después, un tribunal federal de Porto Alegre confirmó la sentencia y la elevó a 12 años y un mes. En paralelo, Lula enfrentaba otra causa vinculada con reformas en una casaquinta de Atibaia, en el estado de San Pablo

Con la condena confirmada en segunda instancia, Moro ordenó la detención. Lula se entregó el 7 de abril de 2018 y quedó preso en Curitiba. En ese momento regía una jurisprudencia del STF que permitía encarcelar a un condenado tras la confirmación en segunda instancia, sin esperar el fin de todos los recursos

La prisión y el giro de la Corte

La detención tuvo una fuerte carga política y simbólica. Lula pasó casi dos días en el sindicato metalúrgico de San Bernardo do Campo antes de entregarse. Finalmente, en noviembre de 2019, el STF cambió su criterio: por 6 votos contra 5, pasó a exigir el agotamiento de todos los recursos antes de ejecutar una pena

Esa decisión no fue pensada solo para su caso, pero abrió la puerta a su liberación. El 8 de noviembre de 2019, un juez de ejecución ordenó su salida de prisión tras 580 días detenido

Las decisiones que derrumbaron las condenas

En 2021, el STF anuló las condenas dictadas en Curitiba. Primero, el juez Edson Fachin concluyó que esa corte no era competente para juzgar los casos del tríplex y de Atibaia, porque no tenían relación directa con Petrobras y debían tramitar en Brasilia. Luego, el plenario confirmó esa decisión

Más tarde, la Segunda Sala del tribunal fue un paso más allá y declaró la parcialidad de Moro en el caso del tríplex. Entre los motivos mencionó la conducción forzada de Lula en 2016, el pinchazo de teléfonos de Lula, su familia y sus abogados, la difusión selectiva de escuchas y el levantamiento del secreto de una colaboración premiada en la previa de las elecciones de 2018

El fallo anuló todos los actos del exjuez en esa causa. Con ello, Lula recuperó sus derechos políticos y quedó habilitado para competir en las elecciones de 2022, que terminó ganando

Por qué no hubo absolución

Las causas pasaron luego a la Justicia Federal de Brasilia, pero no se reabrieron. La fiscalía pidió archivarlas por prescripción, que además corre más rápido para personas mayores de 70 años

Eso es distinto de una absolución. Para que exista, la Justicia debería probar la inocencia o concluir que no hay pruebas suficientes para condenar. Ese debate nunca se cerró de ese modo

Por eso, el punto central no fue una simple cuestión de trámite. El STF anuló procesos por vicios de competencia y por la parcialidad del juez, dos conceptos jurídicos que no equivalen a la versión de una mera falla administrativa