Rafa Domínguez lleva más de 60 años en la construcción y, a sus 75, sigue mirando el oficio con la experiencia de quien vio cambiar todo desde dentro. Empezó a trabajar con 13 años junto a su abuelo y hoy describe un sector mucho más técnico, más costoso y también más difícil de sostener para un pequeño empresario
Un cambio obligado para sobrevivir
Domínguez contó que llegó un punto en el que decidió reducir al mínimo su estructura de trabajo. Según explicó, pasó a operar con un grupo muy pequeño y a incorporar colaboradores autónomos porque mantener una plantilla amplia dejó de ser viable
La razón, dice, es simple: los encargos no siempre llegan con continuidad y los gastos fijos pueden desbordar a cualquier empresa si un proyecto termina y no aparece otro enseguida
De la obra artesanal a un oficio técnico
El albañil recuerda una construcción mucho más básica en sus comienzos. Entonces, asegura, bastaba con un boceto y la experiencia práctica para levantar una casa. Ahora, en cambio, el trabajo exige entender de climatización, placas solares, instalaciones y eficiencia energética
Para él, el oficio dejó de ser solo manual y pasó a requerir una formación mucho más amplia. Esa evolución, sostiene, también complicó el día a día de quienes llevan décadas en el sector
Críticas a la carga fiscal y a la pensión
Domínguez también mostró su malestar con la administración tributaria. Asegura que la presión fiscal lo ha castigado durante años y que su jubilación como autónomo no refleja el esfuerzo de toda una vida de trabajo
Según relató, cobra 740 euros de pensión, una cifra que además se redujo después de una operación de venta inmobiliaria. Él mismo define esa prestación como insuficiente para vivir con tranquilidad
La falta de relevo y el acceso a la vivienda
Otro de sus reproches apunta a los jóvenes que quieren entrar en el oficio. Cree que muchos llegan sin preparación y con otra mentalidad, más centrada en el salario inmediato que en aprender el trabajo desde abajo
Además, mira con preocupación el mercado de la vivienda. A su juicio, comprar una casa se volvió casi inaccesible para las nuevas generaciones, lo que agrava todavía más la distancia entre el sector de la construcción de antes y el de ahora
Su testimonio dibuja el retrato de un oficio endurecido por la burocracia, los costes y la transformación del mercado, pero también el de una generación que todavía se define por la resistencia y el trabajo constante