El sedentarismo es uno de los principales riesgos para la salud en la jubilación. Frente a ese escenario, el preparador físico español Rafael Hidalgo plantea un enfoque más simple y sostenible para la actividad física en la adultez mayor: menos exigencia puntual y más regularidad

Empezar con poco también suma

Para Hidalgo, no hacen falta cambios drásticos para empezar a moverse. Sostiene que una caminata diaria de entre 20 y 30 minutos ya puede aportar beneficios cardiovasculares, mejorar la movilidad y favorecer el bienestar general. Luego, si la persona se adapta bien, el tiempo puede extenderse hasta 40 o 60 minutos, siempre con una intensidad acorde a su estado físico

La continuidad, asegura, pesa más que los esfuerzos aislados. Por eso recomienda caminar entre cuatro y seis días por semana y hacer pequeñas pausas durante el trayecto para evitar el agotamiento y mantener una buena técnica de marcha

Seguridad antes que esfuerzo

Antes de iniciar una rutina, el entrenador aconseja dos pasos básicos: hidratarse bien y consultar con un médico de confianza para comprobar que no haya riesgos para sostener este tipo de actividad

La orientación coincide con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para mayores de 65 años, que además de caminata sugieren ejercicios de equilibrio y trabajo de fuerza moderado al menos tres veces por semana. Ese esquema ayuda a reducir caídas, mejorar el ánimo, cuidar el sueño y favorecer la salud cognitiva, además de impactar positivamente en la presión arterial y en el control de algunas enfermedades crónicas