En la isla Redonda, en Antigua y Barbuda, una invasión de ratas y cabras terminó por expulsar a sus habitantes en 1930. Desde entonces, el lugar quedó ocupado solo por vida silvestre y por una historia marcada por la degradación ambiental
De enclave minero a paisaje devastado
El deterioro comenzó en el siglo XIX, cuando la explotación de fosfato de alúmina convirtió a la isla en un centro minero. Ese material era clave para la producción de pólvora y Redonda llegó a generar unas 7.000 toneladas anuales
En aquel momento vivían allí cerca de 120 personas, en su mayoría dedicadas a la minería. Pero el movimiento constante de barcos y la contaminación asociada a la extracción favorecieron la expansión de las plagas y volvieron imposible seguir habitando el lugar
Con el paso del tiempo, el entorno tropical se transformó en un terreno seco y empobrecido. La isla pasó a ser conocida localmente como “la roca”
La recuperación llegó después de quitar las especies invasoras
De acuerdo con el Grupo de Conciencia Ambiental, las ratas y las cabras contribuyeron a la deforestación y desertificación de Redonda. También se les atribuye la desaparición de especies endémicas, como un eslizón y una iguana, además del búho excavador de Antigua en la isla
Para 2012, el ecosistema estaba tan dañado que incluso las cabras empezaron a morir. Cuatro años más tarde, organizaciones ambientalistas impulsaron un plan de restauración basado en eliminar esas especies invasoras
El cambio fue visible en pocos meses: volvió a crecer la vegetación y la isla comenzó a recomponerse sin necesidad de nuevas plantaciones ni de reintroducciones iniciales
Protección, control y próximos pasos
La mejora llevó al gobierno de Antigua y Barbuda a declarar el área protegida. Hoy se la conoce como la Reserva Ecosistémica de Redonda, con 30.000 hectáreas de tierra y mar que incluyen la isla, sus praderas marinas y un arrecife de coral de 180 kilómetros cuadrados
El desafío ahora es evitar nuevas plagas. Para eso se aplican medidas de bioseguridad y se estudia cómo reintroducir de forma segura especies que vivieron allí originalmente, como iguanas o búhos excavadores
Redonda quedó como un caso singular: una isla devastada por especies invasoras que empezó a recuperarse cuando se las retiró del territorio