La vida de Ricardo Barreda no se agotó con el cuádruple femicidio que lo convirtió en uno de los criminales más conocidos del país. En prisión conoció a Berta "Pochi" André, una docente jubilada que hacía tareas solidarias en cárceles bonaerenses y que terminó convirtiéndose en su última pareja
Lo que empezó como una visita a un detenido derivó en una relación sentimental. Ella sabía quién era él y qué había hecho, pero aun así siguió viéndolo. Con el tiempo, aceptó ser su garante y le abrió las puertas de su casa cuando obtuvo prisión domiciliaria
Del cuádruple femicidio a la prisión
Ricardo Alberto Barreda nació en La Plata el 16 de junio de 1935. El 15 de noviembre de 1992 asesinó en su casa de la calle 48 a su suegra, Elena Arreche; a su esposa, Gladys McDonald; y a sus hijas, Cecilia y Adriana. Usó una escopeta Víctor Sarasqueta que había sido un regalo traído desde España por la propia Arreche
En 1995 fue condenado a prisión perpetua. Durante el juicio intentó justificar los crímenes como una reacción ante supuestas humillaciones dentro de su familia, un planteo que generó fuerte controversia. Pasó años detenido hasta que su historia dio un giro inesperado dentro de la cárcel
La mujer que lo recibió afuera
Berta André había nacido el 19 de enero de 1937. Era soltera, no tenía hijos y realizaba visitas solidarias a detenidos. Allí conoció a Barreda. A partir de ese vínculo, la relación se volvió afectiva y ella terminó acompañándolo durante años
El 23 de mayo de 2008, después de unos 13 años preso, Barreda salió de la cárcel de Gorina bajo arresto domiciliario. Tenía 71 años. Fue a vivir al departamento de Berta, en Vidal al 2300, en el barrio porteño de Belgrano. Ella había aceptado ser su garante
Durante un tiempo convivieron con cierta normalidad. Hubo viajes, salidas y escenas que parecían mostrar una segunda oportunidad. Pero esa apariencia duró poco
Insultos, tensión y una convivencia rota
Con el paso de los meses aparecieron los conflictos. Berta tenía problemas de salud cada vez más graves y Barreda mantenía rasgos de conducta que ya habían sido observados durante su proceso judicial. Las discusiones se volvieron frecuentes y también crecieron los maltratos
Uno de los detalles más recordados de esa convivencia fue el apodo que él usaba para dirigirse a ella: "Chochán". También hubo comentarios despectivos y escenas de humillación. La relación, que desde afuera había parecido improbable, empezó a mostrar una dinámica mucho más oscura
En diciembre de 2014, ambos fueron citados por la Justicia a raíz de los problemas en la convivencia. Berta admitió estar desilusionada y describió a Barreda como un hombre gruñón, de reacciones violentas. También dijo que no podía hablar con libertad sobre lo que ocurría
El juez de Ejecución Penal de La Plata, Raúl Dalto, consideró que seguir viviendo juntos implicaba un riesgo. Habló de una situación de "peligro inminente". En diciembre de 2014, la libertad condicional de Barreda fue revocada y volvió a prisión, esta vez a la Unidad Penal de Olmos
El final de Berta y la última etapa de Barreda
Berta quedó sola en el departamento y con su salud muy deteriorada. Sufría graves problemas neurológicos y tuvo que ser internada en un centro de salud de Buenos Aires. Murió el 24 de julio de 2015, a los 78 años
Barreda recuperó la libertad condicional en diciembre de 2015. En mayo de 2016, un juez declaró extinguida la pena y dio por cumplida la condena. Desde entonces llevó una vida cada vez más solitaria, primero en casas de conocidos y luego en distintas instituciones de salud y alojamiento
En agosto de 2019 sufrió una crisis severa y fue internado por una neumonía grave. Después pasó a un hogar geriátrico de José C. Paz, donde murió el 25 de mayo de 2020, a los 83 años, por un paro cardíaco. El certificado de defunción consignó arritmia y demencia senil
Una historia imposible de romantizar
La relación entre Barreda y André no admite una lectura simple. Ella lo conoció preso, confió en él, lo acompañó y le dio una casa. Después terminó recurriendo a la Justicia cuando la convivencia se volvió insostenible
Lo más inquietante de esa historia fue la continuidad de la violencia. El hombre que había matado a cuatro mujeres de su familia volvió a ser señalado por su trato hacia otra mujer. Y la Justicia terminó entendiendo que esa convivencia ya no podía sostenerse
Más de tres décadas después del cuádruple femicidio, la figura de Barreda vuelve a la pantalla con una película dirigida por Daniela Goggi y protagonizada por Luis Machín, prevista para el 28 de agosto de 2026. En ese marco, la historia de Berta André suma otra capa: la de una mujer que intentó construir un vínculo con un femicida y terminó atrapada en una relación atravesada por el desprecio y el deterioro